viernes, 21 de agosto de 2015

Las jacarandas que vuelven a florecer como poemas. Entrevista a Ana Velarde

Durante el 2014 estuve escribiendo una columna para el ahora desaparecido Colectivo La Piedra. En ese periodo en particular me dediqué a entrevistar a un grupo de escritores cercanos a mí que de una u otra manera me parecía importante rescatar, sobre todo, porque se vivía una especie de sequía en el campo de la crítica y reseña cultural de Cuernavaca. Como la página web de La Piedra desapareció y por lo tanto también lo hicieron esas columnas, me parece importante encontrarles un espacio para que puedan ser consultados por otros lectores. Por eso, he tomado la decisión de volver a publicar estas entrevistas por aquí. Vamos a comenzar entonces, con Ana Velarde, una muy joven escritora que también forma parte de la editorial Simiente. 








En esta ocasión, me senté a platicar con Ana Velarde, una muy joven escritora que en el 2012 publicó su primer libro: La luz cuando amanece bajo el sello editorial Ediciones Simiente. Sin dejar de ser un libro que muestra lo joven que es Ana y que es su primer libro, tampoco es una publicación prematura, sino que muestra de manera muy concreta los alcances de una poeta que inicia su recorrido literario. 

La luz cuando amanece no es algo nuevo dentro del campo de lo erótico, sino un libro muy intuitivo que corresponde a la búsqueda de una voz poética por parte de la autora. Una especie de abanico de las capacidades literarias de Ana que logra combinar la experiencia personal con la creación de imágenes verbales y un ritmo acogedor. En palabras de la autora este primer libro ha sido bien recibido entre los jóvenes que van comenzando a escribir o a leer poesía, pues sienten esa frescura de los primeros poemas, pero sobre todo sienten una vinculación emocional con todos estos sentimientos que Ana trazó en sus versos. Ahora resta esperar cómo evoluciona esta prometedora poeta.

¿Cuéntanos porque te decidiste por la poesía?

Al principio no era nada importante para mí. Leía poesía pero andaba en otras cosas y en las vacaciones que tuve para entrar a la prepa empecé a encontrar poemas de Benedetti y Sabines. En esa época me puse a escribir como me daban a entender mis sentimientossin preocuparme por trabajar los poemas. Mucho después conocí el Centro Morelense de las Artes y vi que había un taller de poesía con Javier Sicilia, yo no tenía la menor idea de quién era pero me inscribí. Luego hice el examen para estudiar Letras en la UAEM. Creo que son cosas muy distintas la creación y el estudio pero decidí hacer de la literatura parte importante de vida tanto en lo académico que me interesa mucho como en la creación.

Pero aún así no crees que lo que se aprende en la escuela puede servir para el trabajo creativo

¡Sí! Yo creo que fue una buena decisión. Por ejemplo, estudiar poética y retórica te ayuda a organizar un poquito más tu mente. A entender un poco lo que haces por intuición o por imitación. Creo que han sido herramientas importantes para mí.

Además de las lecturas que haces

¡Las lecturas sobre todo! En los talleres siempre te recomiendan lecturas, pero cuatro años de maestros especialistas en distintas materias que te están recomendando lecturas es un gran conocimiento que se refleja de alguna forma en lo que escribes.

¿Cómo es tu proceso de trabajo?

Algo del mundo se me queda adentro. Veo un árbol, un suceso personal, cualquier cosa y eso se va gestando dentro de mí. No escribo inmediatamente después de la experiencia, dejo que pase, que vaya tomando forma y ya trabajo cuando tengo clara la idea para expresar, comienzo a escribir en mi mente y hasta que ya tiene una forma lo paso por escrito. Creo que me da un poco de tristeza porque yo idealizaba mucho el papel y no soy una persona de escribir en el papel, todo lo voy haciendo en la mente. Me funciona más la computadora o el celular porque me parece más rápido entonces siento que el papel es un poco torpe para mí.

La computadora va más a la par con el flujo de tu pensamiento ¿no?

Ajá. Ya que están las ideas, trato de trabajarlo lo más que se pueda: que no haya repeticiones y todas estas cosas como más técnicas. Dejar pulido el poema

¿Haces investigación al momento de trabajar de un poema?

Últimamente sí. Tengo un proyecto sobre árboles, sobre la infancia y la naturaleza, entonces estoy consiguiendo bibliografía sobre eso, estoy leyendo sobre árboles, qué papel han tenido los árboles en la literatura. Quiero experimentar sobre esas cosas: investigar, escribir sobre otros asuntos. Es lo que me refería un poco sobre las formulas ya no creo que tenga sentido para mí escribir sólo sobre el amor, sentía que no estaba creciendo. Decidí ponerme a escribir sobre otras cosas del mundo que antes no les había puesto atención.

¿Qué poetas son los que te interesan?

Lo que más me gusta, y creo que tienen que ver con mis obsesiones en la vida y se reflejan de una u otra manera en lo que escribo, son los poetas místicos: San Juan, Santa Teresa. Ellos y poetas que actualmente siguen tocando esos temas. Elliot o Javier Sicilia que va más hacia lo religioso. Sobre todo poetas en los que puedo encontrar esos problemas de la divinidad en el mundo 

¿Y poetas jóvenes?

Últimamente he leído mucho Ricardo Cázares. También Ángel Vargas, Balam Rodrigo, Óscar de Pablo.  Óscar de Pablo (aunque es un poeta muy distinto a mí, como más cerebral, me interesa mucho sobre todo por uso del ritmo en su trabajo) o a Dalí Corona, que siento más cercano a mí en su visión del mundo.

Cuéntanos cómo nació La luz cuando amanece.

El libro está compuesto por dos secciones: poemas amorosos/eróticos y otros sobre las jacarandas. Los poemas que lo componen fueron los que escribí en el taller que tomaba con Javier Sicilia en 2010, los escribí más o menos en 2 años. Aunque ya estaba entrando en una disciplina más formal yo no tenía en la mente la idea de hacer un libro, todo fue instintivo. Sergio, de Ediciones Simiente, vio que ya llevaba varios poemas y comenzamos a checar si podrían ser parte de una edición. Como las jacarandas son árboles muy llamativos pensamos que el libro podría ser ilustrado. Hay un libro de Elsa Cross, publicado por Aldus, sobre aves y tiene ilustraciones medio abstractas; a mí me gusto esa idea también para el libro y comenzamos a ver quién podría hacer las ilustraciones. Curiosamente, me invitaron por esas fechas a una lectura en el Tecnológico de Monterrey y coincidí en una mesa con Otto Cázares. Leí algunos poemas del libro y él sin haber platicado nada me dijo acabando la lectura que le gustaría que trabajáramos juntos pues los poemas le parecían muy visuales. Otto nos enseñó lo que hacía, nos encantó y comenzamos a trabajar con él. Le mande los poemas y cuatro meses después nos mandó las ilustraciones que era totalmente diferente a lo que yo esperaba. Yo me imaginaba que sería una cosa distinta, como arbolitos y así, pero Otto hizo estos close-ups de las flores de jacaranda acompañadas por una idea de equilibrio que el plasmo con círculos negros y blancos.

Quisiera que también nos contarás sobre Hablar con el corazón, una antología de poesía infantil bilingüe (español/náhuatl) coordinado por María Baranda, en donde participaste hace poco.

Fue una experiencia difícil por un lado y maravillosa por el otro. Difícil porque escribir poesía para niños es complicado, a lo mejor la gente tiene a menospreciar a los niños… no quiero decir “no piensan”, pero sí es como la acepción general y que cualquier cosa los contentará y es todo lo contrario. María —que tiene mucha experiencia en la literatura infantil— nos decía que el niño no va a tener tacto ni por educación te va a decir “qué bonito tu texto”, sino le gusta te va a decir, “no, no me lo leas, está feo”. Lo que pasó en este proyecto fue que un hablante náhuatl y una editora fueron a una comunidad indígena a jugar una tarde con los niños y descubrir que palabras eran significativas para ellos. Las trajeron y nosotros teníamos que escribir un poema en español usando la palabra en la lengua de los niños. Yo decidí trabajar en el ritmo y la musicalidad, que creo puede llamar la atención de los niños, sobre todo de los más chiquitos. Me tocó la palabra pulga y hubo que trabajar con el ingenio para hacer algo entretenido que les diga algo sin que sea tonto, o que sólo sea ritmo y esté completamente vacío.

¿Cómo ves el panorama editorial de Cuernavaca?

He tenido la oportunidad de participar de cerca y ver crecer a varios proyectos. He visto su evolución y me alegra mucho. Editoriales como Simiente o Ediciones y punto que acaba de nacer. Veo intenciones y proyectos muy buenos jóvenes trabajando pero siento que nos falta decidirnos, dejarnos de pretextos y concentrarnos: si lo que de verdad nos interesa es la cultura, dejar de lado asuntos personales….

Dejarnos de egos…

Sí, y trabajar todos juntos. Me parece que Carlos Kubli es una de las personas que más allá de si el gobierno apoye o no, o si son amigos o no, está diciendo: a mí me interesa esto y me voy a poner a conseguir espacios. Si nadie más lo hace yo me voy a poner a conseguir espacios, a convocar ferias.

¿Cómo vez la participación institucional? Pienso que es muy disparejo porque de pronto no hay mucho apoyo en el sentido literario. Hay conciertos, obras de teatro, pero grandes eventos editoriales no.

Sí, yo creo que hay que poner mucha atención en eso porque efectivamente sigo un poco a la expectativa. No sé cuál sea la razón de esto, nosotros lo que vemos son los resultados pues no conocemos cómo se está haciendo política cultural en Morelos. Por ejemplo las ferias del libro que había antes en el Borda se dejaron de lado por alguna razón y eran una forma de acercar a la gente de Morelos. Veías de pronto a las familias que iban todo el fin de semana. No sólo escritores, sino gente que era una buena forma de acercarse a ellos. Habría a lo mejor proponer a esta administración hacer cosas, y en ese sentido si las cosas no se están haciendo, pues vamos a buscar la forma de acercarnos y de hacer que esto suceda. Pienso en la feria del libro de Minería. Ahí podemos ver una voluntad de la gente de Morelos: institución e iniciativas independientes trabajando juntas, a lo mejor nos faltaron cosas, pero creo que hay voluntad de todos porque la cultura del estado sea visible.

Para finalizar, recomiéndanos algunos escritores de Morelos que te gusten.

Pues, Kenia Cano que acaba de publicar en La Hogaza que ya tiene una trayectoria más destacada incluso a nivel nacional. Entre los más jóvenes a Davo Valdés, Sergio D. Lara. Narradores como Efraím Blanco y Ana Martínez Casas. Afhit Hernandez o Lucero García, por ejemplo, me parecen grandes poetas. Menciono autores jóvenes pues aunque hay otros con más trayectoria, hay que darle una oportunidad a los que vienen. También recomendaría a los autores de Astrolabio. Marina tiene este proyecto con mujeres que están o han estado en prisión y me parece una visión distinta muy interesante y valiosa.


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