jueves, 12 de noviembre de 2015

357 sueños que tuve durante el 2015 y podrían ser un cuento (Vol. 1)




Me gusta recordar lo que sueño. No siempre sucede, la mayoría de las veces sí, incluso hasta muy avanzado el día puedo recordarlo. Antes tenía un diario de sueños, pero con lo poco consistente que soy, terminó arrumbado en casa de mi madre. Lo que me gusta de los sueños lúcidos, son todas las emociones instantáneas que me provocan, y cómo se quedan pegadas a mi cuerpo toda la mañana. Nunca he usado un sueño para algo literario, pero sin duda, lo veo como otra forma de escritura. Los sueños que voy a enlistar no necesariamente sucedieron este año aunque parezca que sí, la necesidad de rememorarlos y escribirlos es para aliviar un poco mi angustia. Hace poco descubrí que he escrito más de 300 textos para mi trabajo y he avanzado muy poco en mi libro. Me siento desubicada. Si sólo sigo escribiendo copys todos los días voy a enloquecer.

viernes, 21 de agosto de 2015

Las jacarandas que vuelven a florecer como poemas. Entrevista a Ana Velarde

Durante el 2014 estuve escribiendo una columna para el ahora desaparecido Colectivo La Piedra. En ese periodo en particular me dediqué a entrevistar a un grupo de escritores cercanos a mí que de una u otra manera me parecía importante rescatar, sobre todo, porque se vivía una especie de sequía en el campo de la crítica y reseña cultural de Cuernavaca. Como la página web de La Piedra desapareció y por lo tanto también lo hicieron esas columnas, me parece importante encontrarles un espacio para que puedan ser consultados por otros lectores. Por eso, he tomado la decisión de volver a publicar estas entrevistas por aquí. Vamos a comenzar entonces, con Ana Velarde, una muy joven escritora que también forma parte de la editorial Simiente. 

lunes, 9 de febrero de 2015

Esto no es una reseña #2: Ojitos borrosos/Fungus Skull Eye Wing

Estos días han sido muy desordenados, aunque he tratado de poner un poco de orden. A lo mejor es por mi próximo cumpleaños, pero he comenzado a cansarme del caos. Tengo muchos planes, pero al mismo tiempo el trabajo se amontona. No me quejo, pero si no agarro al toro por el cuernos me va a mandar a volar muy lejos.

Sin embargo, me hice de un pequeño espacio para realizar la segunda reseña, esta vez en podcast. Se me ocurrió que lo mejor es irle variando un poco a los formatos de los comentarios. Esto también me permite descansar un poco, porque, de por sí ya tengo mucho que escribir. Y no es presunción, es que realmente mi trabajo se trata de eso. Sino escribo al menos cinco textos al días, pues simplemente no pagan, entonces no como, y si no como me da anemia y me muero.

viernes, 16 de enero de 2015

Esto no es una reseña #1: Melamina, de Daniel Herrera


Siempre me han gustado los libros que me hacen dudar de las cosas que creo. Si un escritor logra provocar tales preguntas, me parece sumamente valioso y afortunadamente con mi primer lectura del año tuve esa experiencia

En este caso me refiero a Melamina de Daniel Herrera, publicado por Tierra Adentro en 2012. El punto medular de la obra llamó mi atención: un hombre que relata el proceso del embarazo de su esposa desde un punto masculino, uno bastante honesto, por cierto. La manera en cómo se planteaba la trama me pareció interesante, sobre todo porque la idea de tener hijos me ha comenzado a parecer cada vez más aterradora pero también muy cercana. 

martes, 13 de enero de 2015

Los vientos del sur.

La primera vez que salí de Morelos fue un viaje inolvidable. Conocí el mar, me emborraché por primera vez y le dejé un ojo morado a una de las mejores personas de mi vida. En ese viaje, ni siquiera me imaginaba escribiendo o estudiando letras. Mis planes eran hacerme veterinaria o estudiar diseño gráfico. Sin embargo, estoy segura que ese primer viaje sentó las bases para todo lo que soy ahora. Tenía 17 años y el peor tatuaje de henna que se ha visto en la tierra. 


Desde entonces, los viajes son oportunidades para conocerme a mí misma, y si viajo acompañada, de redescubrir a ese otro que se lanza hacia lo desconocido conmigo. Xalapa fue la segunda ciudad que me cambió por completo, sobre todo en el área creativa. También fue el lugar en el que decidí que si en algo iba a volcar los intereses de mi vida, sería en la literatura. De manera muy dolorosa, también aprendí a estar cómoda conmigo misma, lo que llevó a un montón de procesos de reconocer manías y perdonarme asuntos que había dejado pendientes desde hace mucho tiempo.


martes, 6 de enero de 2015

Carta de despedida

Me veo leyéndote una de las notas de política de La Jornada después del desayuno. Mis pies colgando del sofá y mi voz de niña temblando. Tú, con un cariño que sólo una abuela puede dar, regañándome y corrigiendo mi pronunciación.
Me acuerdo de esa página de la Jornada Niños en la que venía una reproducción de Las dos Fridas, mirándome y atravesándome los ojos de niña, ese recorte que tú habías separado del periódico para guardarlo y que fuera para mí, sólo para mí.


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