El día que me emborraché con tres tecates y el Re de Café Tacvba o la nota de agradecimiento que no escribí.



Me gusta mucho la música, pues siempre me ha traído cosas buenas. Trato de pensar en algún mal recuerdo que esté ligado a alguna canción y no encuentro nada. Probablemente lo haya, pero en general las canciones me recuerdan momentos gratos.

A Mariana la conocí en Acapulco, en un encuentro de jóvenes escritores. Estuvimos tres días en el mismo hotel, comimos en el mismo restaurante, viajamos en la misma combi, y nos sentamos a escribir en la misma mesa. Pero en realidad, hablamos a lo mucho dos minutos y el último día del encuentro. Primero se me acercó para decirme que un amigo en común me mandaba saludos. Y fue curioso, porque sentí una extraña familiaridad con ella, no sé si fue por la amabilidad de su voz, por sus maravilloso rizos o porque después de sentir que no había conectado casi con nadie, tenía un lazo con alguien.




Ese día nos fuimos a la playa a tomar cerveza, pero de nuevo, sólo intercambiamos despedidas con la promesa de vernos en algún momento, de esas promesas que uno hace, pero que siempre cuesta mucho hacer realidad.

Pero está vez tardó menos de un mes. El viernes pasado me quedé en casa de Mariana. La verdad es que estaba bien nerviosa, pues no sabía qué iba a suceder. Nunca he sido el alma de la fiesta, ni la extrovertida que hace amigos. Me cuesta mucho hablar y a veces tengo que repetir lo que digo pues la primera vez lo dije muy despacito. Temía que mi anfitriona me odiara y causar molestias. Y era forzoso pasar la noche en D.F.

El camión se tardó una hora en llegar a Tasqueña, la lluvia me había acompañado desde Copilco, pero también la súplica de que Mariana fuera paciente con la rareza de mis interacciones sociales. Llegué al Metro Ermita y me salí en la dirección equivocada. Como provinciana tonta, me tuve que meter al metro (y malgastar un boleto) otra vez para llegar al otro lado. No sé si Mariana olió mi miedo, porque un par de minutos de encontrarnos en la salida de Pirineos/Portales,  me dijo que si yo quería podía quedarme en su cuarto, pues al parecer un amigo de una de sus rumis iba a ir y se iba a armar la fiesta. La verdad es que me sentí conmovida. Cuando a un introvertido le ofrecen la opción de retraerse a gusto, sin juzgarlo, sin obligarlo a interactuar, no puede más que agradecer. Es como probar el maná en medio del desierto. El caso es que llegamos a casa de Mariana y conocí a sus rumis: Betsi y Perla (si mal no recuerdo y si escribo mal los nombres, una disculpa). Tenía entonces la opción de encerrarme en el cuarto que amablemente Mariana me cedía o quedarme a echar el coto con la banda. Y decidí lo último, porque mi anfitriona, sin aún decir gran cosa, me había dado la confianza suficiente para sacar la cabecita de mi caparazón. Platicamos un ratito y luego Mariana sugirió ir por algo de beber. 

Las ocasiones en la que yo he bebido son muy contadas, pero por alguna razón acompañé a Mariana. Mientras caminábamos por las calles húmedas del DF (que nunca me han parecido ni remotamente parecidas a las de Cuernavaca) le dije que me gustaba Café Tacvba. Y mencionó los 20 años del Re. Y creo que eso me animó más. Ya anteriormente Mariana me había dicho que al igual que yo, le era muy difícil poder interactuar con tantas personas. Pero comentando los 20 años del Re me ganó por completo. Ese tipo de anotaciones sólo las puedo hacer con mi novio, pues los dos somos fans acérrimos de la banda de Satélite. Yo estaba bien contenta, aunque un poco incomoda por no poder haber cooperado con la chela. Maldita pobreza de desempleada.

Entonces llegamos y se abrieron las tecates. Tristeamos un poco con Pink Floyd. Y luego pusimos el Re. Y hablamos de la diversidad de sus sonidos, de lo congruente que ha sido la banda, de su crecimiento como artistas. De que no nos gustaba mucho Eres. De cómo nos prendía Cuatro Caminos, o el Revés/Yosoy. Mariana comenzó a cantar Esa noche, con la misma emoción que Rubén. Luego comenzó Trópico de Cáncer y me disculpe por anticipado si me ponía llorar, pues esa canción por alguna razón que aún no logro descubrir, siempre me hace tirar el moco. Y hablamos de Chilanga banda, canción de Jaime López pero que Café Tacvba dotó de vida. 

Seguimos hablando de nuestras vidas, de los planes, de cómo a veces no encajas en una ciudad, de una gata que se come los cactus, de la mafia petaquita vs la mafia sutanita vs la mafia menganita, de cómo vivimos Acapulco (ese referente constante en los últimos días), de nuestras coincidencias, de las becas, del FONCA, de que este país crea sólo artistas pero no consumidores de arte, de los conocidos en común, de mi plaquette, de desamores, de los próximos proyectos, de lo chingonamente raro que era Elizondo, de nuestra admiración por Fabareuf, de lo hermosa que es S.N.OB.. Y yo, me sentía muy bien, platicando con una recién conocida como si fuera mi amiga de hace tiempo. Sólo personas muy cercanas a mí me han visto borracha y ahora Mariana escuchaba mi arrastrar de palabras. Todo eso con Re como música diegética. De pronto nos dimos cuenta que ya eran las 4:45 de la madrugada. Llevábamos casi ocho horas platicando.

Fue una noche hermosa.

Y el mejor cierre  fue descubrir que en algún momento de la mañana, Petunia —la gatita del departamento— durmió un rato conmigo. Todos me recibieron con mucha alegría en esa casa. Planeaba dejar una nota de agradecimiento a mis anfitrionas y especialmente a Mariana. Pero como soy mala bebedora, me desperté corriendo con el justo tiempo para salir a cumplir con mi compromiso de ese día. 

Mariana, Betsi, Perla: esta es mi nota de agradecimiento. La próxima visita, yo llevó el mezcal con gusano.





Cierro este texto con la noticia de que Café Tacvba ya anunció las fechas de su gira de festejo por los 20 años del Re y los 25 de la agrupación. Mi novio y yo seguro estaremos ahí, en alguna de las fechas del D.F. Y yo sólo sé que si me tocan La negrita me voy a poner a llorar. 

Comentarios

  1. A los Tacubos los conoci por Chilanga Banda e Ingrata, pero me volvi fan de ellos hasta finales de los 90's, antes de que lanzaran el Reves..
    A mi la rola que me pega es "El Baile Y El Salon", que a veces se vuelve el tema entre mi pareja y yo... En ocasiones la escucho y se me pone la piel chinita, chinita..

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  2. El tema de mi pareja y mío, también es El baile y el salón :3 Yo no los escuchaba mucho, y sólo conocía la Ingrata y Eres. Me hice fan después de verlos en el evento por Wirikuta :3

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