Los favoritos del 2013

A final de año se van publicando las listas que varios escritores, editoriales o revistas consideran como los diez libros al año o los diez autores a seguir. Muchas veces, estas listas obedecen más intereses comerciales de venta que de verdadera calidad literaria, o puede que sí sean libros interesantes, pero pocas listas toman una postura crítica, así que cíclicamente nos encontraremos con la novela o el poemario que "cambiará el panorama de la literatura mexicana". Yo siempre trato de leer las listas, un poco por chisme y otro para ver que se ha publicado en el año, pues normalmente no le hago a eso de las novedades. De hecho, varios de los libros que leí en el 2013 se publicaron en el siglo pasado. Así, que por acá, no esperen ver muchas novedades. Desde hace dos años, llevaba a cabo el reto de ver 50 libros al año. En el 2013 no pude completar mi meta, me quedé a diez libros. También fue un año flojo, pues pocos de los libros que leí realmente me gustaron o atrajeron mi atención. Hay un fragmento que me gusta mucho de El retrato de Dorian Gray (Ojo: no estoy citando de memoria y no tengo el ejemplar a la mano): Henry le ha prestado un libro a Dorian, quien lo termina de leer avidamente. Luego, cuando por la tarde se encuentran, Dorian le agradece el préstamo del libro. Henry le dice: Supe que te gustaría. Dorian contesta: Yo no dije que me gustara, sino que se me hacia muy interesante. Pues, bueno, así sucede con un par de libros de esta lista, aunque creo decir con seguridad que todos ellos me han gustado e interesado.


El libro de arena, de Jorge Luis Borges. GRAN LIBRO, y no puedo decir nada de él, más que me encantó, que me quitó los prejuicios que tenía sobre Borges, y que sin duda lo volveré a leer este año.



Farabeuf, de Salvador Elizondo
Considero que está novela está al lado de nuestros grandes clásicos como Pedro Páramo o Aura (incluso, me parece mucho más interesante que está última) y sin embargo es muy infravalorada. Salvador Elizondo experimenta con una forma de narrar muy distinta, que tiene más de cinematográfico que de literario, pero también con una forma muy particular de hacer el montaje de sus escenas. Una especie de superposición de imágenes y de conceptos (erotismo, muerte, adivinación). Una forma muy distinta de escribir sobre el amor, que tiene que ver mucho con el rito, con lo corpóreo y con literalmente penetrar a un cuerpo. El ritmo de la narración es casi mántrico, como si la intención de Elizondo fuera hacernos leer en voz alta e ir aumentando la velocidad, el volumen de la voz, los tonos... I Ching, una foto de una tortura china y el manual de un cirujano son claves de este libro, que también, seguro sera una de mis relucturas del año.



Hago de voz un cuerpo, compilación de María Baranda
Últimamente he vuelto la vista a la literatura infantil y juvenil, y aunque voy a paso lento, me he encontrado con muy buenas opciones. Hago de voz un cuerpo es un libro sumamente interesante y hasta cierto punto didácto, al menos como yo lo veo, cada uno de los poemas versa sobre una parte del cuerpo y los poemas son ingeniosos, bien construidos, musicales e incluso, algunos son como pequeños acertijos. Ideales para acercar a los niños a la literatura, a la poesía y de una manera muy lucida al descubrimiento de su cuerpo. A mí, particularmente me gustaron mucho los poemas de Natalia Toledo, que son bilingües pues están en zapoteco, por abordar dos partes del cuerpo poco o nunca tocados por la literatura infantil: el pene y la vagina; y además lo hizo de una manera muy bonita, y sin ningún intento de hacerlo soso por tratarse de un tema que pueda parece delicado. También me gustaron los poemas de Alfonso D'Aquino, sobre todo Tambor de sol, por su particular sonoridad, y que me parece está construido como una especie de acertijo, un poema que no va sólo por el lado de la emoción, sino de la observación y de un ejercicio intelectual. 




Pedro Páramo lo leí antes de entrar a la universidad (de hecho, mi edición es un libro robado...sí... hubo un momento de mi vida en el que robé libros), y sentí que no lo había comprendido del todo, y luego cuando lo volví a leer para una materia de teoría literaria sentí que lo comprendí más, pero sobre todo lo viví. No sé si fue porque lo leía durante el recorrido que hacia la ruta a mi casa, por una de las avenidas más aburridas y calurosas de Cuernavaca: Plan de Ayala, pero de alguna forma sentía todo ese calor seco y húmedo mientras avanzaba por las páginas. Además, un pueblo habitado por muertos ¡ese libro estaba escrito para mí!


Café Nostalgia, de Zoé Valdés
Este libro es un rito. Lo leo todos los años, y si no lo hiciera me sentiría mal. La historia de Marcela, una exiliada cubana en Francia, me llegó gracias a una muy querida amiga de la secundaria. Supongo que leerlo era una forma de recordarla. Pero luego, sentí que el libro me daba una visión distinta de la revolución cubana, y que me salvó de caer en el fanatismo revolucionario, y entender que Cuba y su situación política y económica, es muy compleja. La novela está dividida en cinco capítulos y cada uno corresponde a los 5 sentidos. Marcela cuenta su vida a través de estos sentidos, y de su amor hacia un joven menor que ella, llamado Samuel. Particularmente este año fue muy especial, porque siento que encontré varias cosas nuevas en la novela, cosas que me gustaron, otras que no tanto y un par que me hicieron llorar.


El gato, de Juan García Ponce
Juan, es un autor que llegó para quedarse en mi imaginario, en mi interés como investigadora, en mi obsesión como lectora y en un maestro ausente como escritora. El gato, fue primero un cuento que llegó a mis manos gracias a un amigo que supongo me prestó el libro, sobretodo, por el hecho de que me encantan los gatos. Y luego El gato, se hizo novela, que vino a mí a través de un poeta al que respeto mucho, y que descubrió (aún no sé cómo) la fascinación que ejercía JGP en mí. Durante el 2012 me leí alrededor de once libros de JGP, entre ellos, ocho de sus novelas. Y de todas ellas, la que más me cautivo fue El gato. Sí, probablemente por el mismo motivo por el cual mi amigo me prestó el cuento, pero sobre todo por sus particularidades formales. García Ponce, quien escribe como si pintara un cuadro, usa elementos dramatúrgicos para contar una historia de amor erótico, en donde en escena hay tres personajes vitales: Alma, Andrés y un gato.


La estatua de sal, de Salvador Novo
Aunque yo asociaba a Novo más como poeta que como cronista, fue en este libro y siguiendo su rastro que fue que descubrí el gran aporte de Novo a este género, y sobre todo, a la crónica de la ciudad de México de su época. Más allá de el interés por saber de un personaje como lo fue Novo dentro de la literatura, creo que radica su gran capacidad narrativa (narradora forever), esta capacidad de novelar, de volver literario las experiencias personales. La valentía de llevar a cabo su vida y sus preferencia dentro de un medio sumamente machista. Y va mi admiración, por mantener el estilo a pesar de la burocracia. Además, gracias a esta novela encontré una figura literaria muy interesante, que resguardo para escribir algo después. 





Vasija, Diana del Ángel
Bueno, ya había comentado por aquí un poco de este libro, que sin duda fue de mis favoritos del año. La verdad, he de reconocer que tengo un gran prejuicio hacia los poetas jóvenes, pues muy pocos de los que he leído me convencen. Además, vivimos en una época en donde los poetas... sobran. Y no me malentiendan, lo digo porque en el panorama actual abundan los "poetas" ocurrentes, chistosines o que creen que por mezclar conceptos pop (y miren, que yo no tengo nada contra lo pop) han descubierto el hilo nuevo de la poesía mexicana... bueno, me estoy desviando un poco. El caso, es que Diana del Ángel es una joven poeta muy valiosa y que espero pronto nos llegue más de su poesía. No sé si me identifique mucho con este libro por el hecho de hacerme "sentir", siempre he sentido la poesía como algo muy abstracto con la que pocas veces logro hacer una conexión emocional y con Vasija me pasó todo lo contrario. Además, este libro es todo menos una ocurrencia o una improvisación, uno siente que lee estos versos y puede disfrutarlos como a una fruta en su punto, ni muy tierno ni muy maduro. A partir de la figura de la mariposa y de los pedazos de una vasija rota reconstruye dos momentos vitales en la vida de cualquier persona: la infancia y el alcance de la madurez. 

Espero que alguno de estos libros les haya interesado, y creo que puedo ayudarlos a conseguirlos por si lo buscan y no lo encuentran. En este mes, que fue el tiempo en el que fui escribiendo esta entrada se murieron cuatro poetas: Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Sergio Loo y Marco Fonz. Lamentables muertes todas, sin embargo, creo que los dos últimos se encontraron con dolientes más sinceros, al menos en la vida pública en línea. Yo personalmente, siento mucho la muerte de Marco Fonz. Y la verdad, no soy del discurso de que mal que se hayan muerto por ser escritores: esta sacralización de la literatura y los autores me enferman. A mí no me dolió la muerte de Gelman pues he leído muy poco de él. Siento un poco la muerte de JEP, pues Las batallas del desierto formó parte de mi formación como lector. No siento la muerte de Sergio Loo porque no lo leí ni lo conocí. Siento la muerte de Marco, porque colaboramos juntos, nos dio un gran apoyo y fue uno de los pocos poetas en mantener con fuerza y coherencia sus opiniones. Creo, que en estos días, hace falta un poco de honestidad. Y creo que si en todo caso, me llega a "doler" es porque todos, de cierta manera murieron de formas terroríficas: cáncer, un accidente doméstico y suicidio. O quizás, al final, para mí, la muerte es siempre un hecho que me causa terror. O quizás todos los escritores que realmente me interesan, ya están muertos.

Y bueno, estamos en los últimos albores de enero, yo estoy a punto de cerrar un ciclo, o varios, al mismo tiempo que pongo el punto final a varios textos, que espero pronto ver publicados y poder compartirlos con ustedes. 

                                                     ¡Allons-y!



PD: Noté que mi post del premio ha sido muy comentado :P espero que más gente que me lea se anime a comentar, sobre todo cuando escribo posts tan largos y sobre libros :D

Comentarios

  1. Yeni, todos tus libros han ido a dar a mi lista de espera que sigue creciendo sin cesar :c Sin duda alguna, creo que tienes gustos literarios exquisitos, sé que cualquiera de los que tome recomendados por ti no habrán de defraudarme. Y sí, es una lástima lo de la muerte de los poetas y escritores, sin embargo, todos hemos de morir algún día y quién sabe cómo :S ¡Saludos!

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    1. Jejejeje, me halagas mucho, Abril. Espero que puedas leer alguno de estos libros pronto, y si necesitas ayuda consiguiendo uno, avísame :D

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  2. prometo este año leer al menos uno de esta lista :D

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  3. Diana del Ángel va al wishlist. Estoy de acuerdo con lo que dices de los jóvenes poetas, ¿será tanta beca?, ¿que el verso libre se usa como pretexto para el descuido?, ¿que se quieren sentir poetas y no SER poetas? No estoy segura, pero espero que sean los buenos los que trasciendan. Mi favorito es Óscar de Pablo, en especial su "Debiste haber contado otras historias", este hombre es honesto y eso me gusta de su obra, si lo lees o lo has leído me cuentas qué tal :)

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    1. Adriana!, luego te mando el libro de Diana por correo postal :D

      Creo que hay mucha complasencia en la poesía joven, eso y la falta de una crítica seria hace mucho daño. No he leído a Óscar de Pablo, y si te soy sincera no es un poeta que llame mi atención, pero espero pronto poder leer algo de él. Mis poetas favoritos ya están muertos... jajaja, aunque si tuviera que escoger uno vivo es Alfonso D'Aquino, te lo recomiendo mucho :)

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