jueves, 8 de agosto de 2013

Recuento de libros, primer semestre.

{Mi gato murió el mes pasado. Era un gruñón flojonazo que mordía a diestra y siniestra, pero que seguía a mamá como perro faldero, y a mí me acompañaba en las noches de insomnio en la computadora. Lo extraño mucho.}


 Ya pasaron los primeros seis meses del año, y acá va una lista de las lecturas que he realizado hasta ahora. Muchos de los libros son especiales, por que trabajé en el proceso editorial de cada uno de ellos, así que también fueron herramientas de aprendizaje para mi desarrollo como editor. Lo siguiente no son reseñas ni mucho menos, sino meros comentarios un poco presurosos por la premura de tiempo, quisiera yo poder hablar de aspectos editoriales de un par de ellos que ciertamente son destacables en ese sentido. Los que tienen una viñetita después del punto final fueron mis favoritos, y los que tienen dos viñetitas después del punto final, puedo ayudar a conseguírselos si es que les interesa. :)


1.- Tanagra - Alfonso D'Aquino. Alfonso D'Aquino es un poeta que gusta del elemento visual en su trabajo y de crear poemas que oscilan entre la tradición y la experimentación poética. De lo que he leído del autor hasta ahora, creo que Tanagra es el libro en el que más se nota está intención plástica en la poesía, distribuyendo en las hojas los versos no sólo como un recurso escrito mediante el que crea un discurso poético sino también una imagen. Así la poesía se ve y se lee. El bosque, uno de los elementos recurrentes de D'Aquino, se encuentra presente en distintas "tonalidades": a veces oscuro, otras verdoso, y en otras probablemente amarillo —pienso en un poema muy simpático sobre unos enanos—. Cada vez, el poeta se aleja de una voz meramente emocional o que habla solo de sí, sino que invoca lo que está afuera de él, como un agudo observador.

2.- Dios en un volkswagen amarillo-Efraím Blanco. Con este libro, Efraím se hizo acreedor al Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2012. Efraím apuesta por el relato corto y es por eso que nos puede entregar una centena de historias que juegan con la fantasía, videojuegos, duendes, diablos, que se cuelan a nuestra realidad. Dividido en tres estancias: Tierra, Infierno, y Cielo, los relatos de Efraím retratan la realidad no sólo del país, sino de la vida en general, pero siempre con un elemento ajeno justo a lo cotidiano y totalmente alejado de un relato extremadamente realista. Una lectura bastante amena. 

3.- El caníbal de la Guerrero y otros demonios de la ciudad- Marcos Hernández Valerio. Me hice de este libro en una visita a Mix Up y porque estaba de descuento. La premisa era muy interesante pues planteaba ser una especie de estudio del caso del tipo que asesinaba a mujeres para después comérselas. Las seducía con la imagen de un poeta, de artista para después manipularlas. También exploraba los casos de otros criminales que cubrían el perfil perfecto para una historia de el famoso periódico de nota roja "El alarma". Siempre he sentido una especie de fascinación por los temáticas criminalísticas, pero el libro estuvo muy lejos de cumplir mis expectativas, ya que es en realidad un libro sin nada que ofrecer, pésimamente redactado, y sin un  análisis real del perfil del asesino. Parecía más bien el guión de un mal programa de televisión abierta. 


4.- Poesía breve para un teatro breve- Pilar Campesino. Lo que ofrece este libro, es una conjunción entre poesía y teatro en todos los aspectos. Los diálogos, los personajes, son al mismo tiempo metáforas. Hay mucho juego retórico y además, el texto dramático juega con la poesía experimental. Retomando la tradición del elemento poético del teatro, Pilar Campesino arma cuatro historias dramáticas en las que esta siempre presente la figura de la madre o el padre como identificación de uno mismo, de entenderse a través del otro. Incluso, hay un pequeño juego incestuoso en la última obra. El verso libre le da un ritmo ameno, y que es bastante disfrutable. 


5.- Dramaturgia a cuatro voces- Varios Autores. En esta antología se reúnen cuatro obras de teatro de cuatro autores de  trayectoria y que forman parte del panorama literario de Morelos: Raúl Moncada, Rubén Pizano, Lorena Cantú y Marcela del Rio. Escritores que han formado a otros en la Escuela de Escritores Ricardo Garibay, y de los cuales se puede notar desde las primeras líneas la experiencia de cada uno. Aunque las temáticas varían: una mujer obsesionada con el hombre muerto, un reportero que habla sobre Usigli, una familia que parece estar encerrada en una especie de zoológico... los cuatro están interesados en en hacer una reflexión sobre el mismo teatro y sus herramientas de transmisión de ideas, emociones, etc; 



6.- Tu materia son los huesos- Andrés Tellez Parra. Novela breve de buen ritmo. Yo me la leí en un viaje de Cuernavaca a DF.  Tiene un lenguaje fácil de seguir, y que tienen un resonancia a la resequedad de paisajes literarios como los de Pedro Páramo. También juega mucho con lo bíblico  y de dantesco, respecto al recorrido que hace el protagonista en esta especie de nuevos círculos del infierno.Fácilmente podría calificarse como narcoliteratura, pero ciertamente el texto no posee referencias obvias, sino que las esconde, evitando así el regionalismo, volviendo la desesperación de la muerte y del homicidio en una visión universal.


7.- Contubernio de espejos - Salvador Elizondo. Por lo que se puede leer en los fragmentos de los diarios de Elizondo publicados en Letras Libres, una de sus grandes pasiones era la poesía, y con el rigor de un escritor de su altura, era la manera en la que leía y en la que escribía. Particularmente si se trataba de poesía, una de las tantas disciplinas en las que se inmiscuyo y que siempre estuvieron latentes en su obra narrativa. El poemario está dividido en seis apartados, y los poemas versan distintos temas, como el amor, la infancia, el erotismo, jugando siempre con imágenes que nos devuelven tonalidad de luz y de oscuridad; a veces contrapuestas, a veces fusionándose. Son poemas escuetos, que no se desbordan en ornamentos innecesarios.


8.- Mentiras piadiosas - Daniel Zetina. En está antología se juega con la parodia a los escritores, la literatura, el mundo del arte. Por medio del relato corto, se reúnen diversos clichés: trampas literarias, relaciones sociales, reclamos a autores canónicos, plagios, convicciones maleables. Hay tanto conjunto de eso que pareciera de pronto bastante artificial, y la parodia se vuelve plástica. El libro oscila entre la comicidad bien lograda, y de pronto algunos bajones que desequilibran al libro si se ve en su totalidad. 


9.- El evangelio de Arthur y otros relatos- Armando Velázquez Huerta. Este libro me gustó, sobre todo por el relato que versa alrededor de La Castañeda, ese fantasma institucional de la psiquiatría que tanta fascinación ha causado —que me ha causado—. Los relatos están muy bien escritos, y sus temas son diversos, además de hacerte ir a otros contenidos u otras áreas de conocimiento, como sucede en el último cuento de la colección que cruza la vida de Rimbaud y Aleister Crowley. Quizás la prosa, es un poco plana, avejentada y pueda hacerlo un libro al que le cueste un poco atrapar al lector, pero cuando uno le agarra el ritmo fluye bien. 


10.-Cuentos al vino tinto - Rosario Vilchis. Una antología de cuento débil, en el sentido que aunque ofrece una visión propia de la autora, no ofrece nada de novedoso. Quizás, el texto más interesante, y el mejor elaborado es el que abre la antología, un relato policíaco que juega con la figura del doble, que se antoja tremendamente a película noir. Los personajes están bien delineados, y el giro de tuerca, aunque es predecible se logra bastante bien. Lo demás, son repeticiones del cliché de la mujer, de la violencia de la mujer y de la homosexualidad. 

11.- El libro de arena - Jorge Luis Borges. Mucha gente me decía: "Es que tienes que leer a Borges" "Estudias letras y no puedes no leer a Borges", y a mí me daba mucha reticencia, no porque dudará de la calidad del autor sino porque personalmente me cansan este tipo de comentarios, que al final no decían nada atractivo para que yo lo leyera. Pero un día, alguien me contó un poco de "El libro de arena" y quede maravillada. Ahora entiendo la figura que es. Cada uno de los cuentos me dejaba asombrada, por sus juegos temporales, y tramas que se asemejan a un laberinto, con juegos narrativos que conducen a un infinito. La meticulosidad con la que están construidos también me atrajo mucho, pues cada una de las piezas, de los nombres, de las regiones parece que fue puesta con el rigor de un hombre que crea piezas de arte en miniatura y que tiene estar consciente de los detalles. Además, siempre queda esa sensación de no haber entendido del todo, y se antoja una nueva relectura. Me encanta cuando un libro me provoca eso.  

12.- Ignoto - Davo Valdés de la Campa. Este poemario está atravesado por lo liquido-árido, la noche la muerte, la muerte como fin pero también como principio. Una especie  uroboros poético, que también es tocado por lo prehispánico, que más que un motivo es una especie de aditivo, de ornamento a ese desierto mar que es el motivo más importante de todo el libro. El yo poético lleva a cabo un viaje por ese mar-desierto, en tres estancias: Aridez, Vaivén, y Vía. ¿Qué busca? A la mujer que es María y que es toda las mujeres, pero luego es María Sabina y luego, simplemente el mar. La mar, como en la novela de Hemingway. Aunque es interesante todo lo que rodea al poemario, algunos poemas son débiles comparándolos con otros, puesto que contienen versos que bien podrían no estar y así dar más fuerza y limpieza a ciertas imágenes poéticas. 

13.- Arte & Basura - Mario Santiago Papasquiaro. El trabajo editorial es sumamente bueno y llamativo. De hecho, creo que es la principal razón por la que compré este libro. Otro libro de poesía de color azul que llamó mi atención, pero que en realidad no me gustó tanto. Papasquiaro es uno de los íconos importantes de los infrarealistas, aquellos que se atrevieron a formar un grupo de terroristas culturales, de poetas que cuestionaban y enfrentaban de todas las maneras posibles a los que formaban parte del canon literario de ese momento. El prólogo es de Luis Felipe Fabré y fue realmente difícil terminar de leerlo, no por que fuera incomprensible sino porque me parece sumamente tendencioso. Y no es que este mal que uno haga prólogos así, después de todo, la mayoría son así. Buscan resaltar la importancia de tal autor y porque debemos leerlo, sin embargo las razones de Fabre no me convencieron. Por ejemplo: se habla de una mafia y como los infras se enfrentaban a ella, pero... como yo lo veo, ellos mismos se volvían una mafia al no acepta al otro como algo que podía ser poesía... entonces... ¿cuál es la diferencia? Fabre hace hincapié en esto, y entonces es como si fuera él quien hiciera esa sentencia. El prologuista nos advierte que la selección es un conjunto de escritos que fueron encontrados en servilletas, libros y hasta en un ejemplar de Vuelta, la revista que dirigía Octavio Paz. Eso me pareció sumamente interesante, pues viene muy de la mano con esta idea de la poesía como intervención de algo cotidiano, de una plataforma en la que uno no encuentra necesariamente poesía. Este tipo de intervenciones, en lo personal me parecen maravillosas, sin embargo muy pocos poemas lograron una conexión real conmigo. No veía lo poético, sino algunos poemas parecías se ocurrencias bastantes ingeniosas o que simplemente buscaban una provocación, que podría durar sólo unos instantes, y por lo tanto, un poco inútil. No me gustó Arte & Basura, pero todavía sigo con mucha curiosidad por leer más poesía de Papasquiaro y de los Infras, pues he aprendido que no se debe juzgar a un autor o a un movimiento literario por un libro.

14.- Espejo negro - Marco Antonio Cuevas. Libro de poesía, de complicada lectura. El autor hace al mismo tiempo de curador, que de poeta. Cada uno de los poemas esta ligado con un cuadro de una serie diversa de pintores europeos, mexicanos o extranjeros que vivieron en México, y con temor de equivocarme, casi todos ellos pertenecientes del siglo XX. Ninguno de los cuadros aparece reproducido en la edición, por lo que el autor, se embarga en la ambiciosa tarea de recrear con el texto y su espacio en la hoja la magnificencia o lo que el ve de poético en cada uno de esos cuadros y transmitírselo al lector. Por cierto, esta poesía carece del desbordamiento de emociones que viene con algunas voces poéticas jóvenes, y se acerca a una poesía que me gusta pensar como "cerebral" —a falta de un adjetivo más literario— pensando esto como una poesía que no sólo busca provocar una emoción que se disuelve al momento de pasar la hoja, sino que busca que el lector realice un ejercicio de pensamiento, de razonamiento. Por ejemplo, un par de los poemas en prosa me hacen pensar en una especie de "poesía-ensayo". Un libro que ofrece muchas lecturas, y que puede gustarnos o no el estilo del autor, pero que deja claro, el riguroso trabajo que se ha hecho en cada uno de los poemas y que garantiza la calidad literaria de cada uno de ellos. 

15.- Los niños de paja - Bernardo Esquinca. Esquinca pertenece a este grupo de autores que apuestan por la fantasía, un género que a aumentado su popularidad en los últimos años y que proporcionalmente ha sido desprestigiado. Lo que más me gusta de Esquinca es que se sirve de elementos muy mexicanos sin volver folclorista la narrativa. Es decir, hay una muy buena fusión de la tradición oral, las leyendas, los fantasmas, lo demoníaco como algo espiritual pero también intelectual, la películas de serie B, el terror europeo....  Esquinca cumple muy bien con una de las máximas del terror contemporáneo que es no mostrar aquello que no causa miedo, causando más incertidumbre —este caso — en el lector. Sin embargo, me parece que estos cuentos, son un poco menos acertados que los que reúne en Demonia, la antología que publicó el año pasado. Los cuentos son más anticlimáticos de lo necesario, y a veces las interrogantes que quedan parecen más bien vacíos del narrador. Como no soy experta en el género no podría decir que tan bien se sirve de otros autores, pero por ahí leí que hay varias referencias a autores, como Stephen King y Ballard, iconos del terror y de la ciencia ficción.

16.- Génesis (Apuntes para una teoría de la imagen y del sonido) - Sergio D. Lara. Como buscando conjuntar elementos muy importantes tradicionalmente para la poesía como lo es la construcción de la imagen y sonido a través de las palabras, el autor va hilando una serie de poemas que hablan del amor, la concepción personal de todo lo que rodea, el erotismo, y —de nuevo— el encuentro de uno mismo a través del otro. El yo poético —aparentemente— siempre aislado pero consciente del mundo, del paisaje, de la mujer. 

17.- El azul del cielo-Georges Bataille. O soy yo, o el libro es flojo. Es decir, no era necesario que tuviera aquella sexualidad transgresora y desbordante de La historia de ojo, pero siento que en este libro Bataille deja varios cabos sueltos, líneas argumentativas que nunca terminan de cohesionarse. ¿O será que tengo que volver a leerlo para entenderlo? Porque aunque la prosa no es para nada complicada, siempre sentí que había algo más que lo que está en la mera superficie. Por ejemplo, nunca entendí del todo a Lazare, ni si irrupción, ni el desprecio-atracción que Troppman sentía por ella. Fue curioso, cuando leí este libro, la parte en que Troppman enferma, yo estaba en la misma situación. Probablemente por eso no entendí del todo, así que este va a la columna de las relecturas.

18.- Farabeuf - Salvador Elizondo. Este es mi libro favorito de todos los que he leído hasta ahora. En últimos meses he tomado la costumbre de marcar las frases que me gustan en un libro, o nombres que me llamen la atención para después investigar más sobre eso, o posibles epígrafes. En Farabeuf casi cada una de las hojas tiene una marca. La repetición de imágenes: los reflejos en un espejo, una mujer con hombre caminando por la playa, una estrella de mar, el torturado de Pekin, y la siempre recurrente presencia del espejo crean un prosa hipnótica. Uno no sabe donde parar la lectura, y quisiera tener todas las horas disponibles para nunca detenerse. Un erotismo que conjunta la medicina, la tortura como vía para el éxtasis, el mar siempre presente: lo líquido, la sangre, los fluidos. Las monedas del I Ching que caen sobre la mesa. Otro que va al estante de relecturas, pues siento que apenas he tocado la superficie del Iceberg.  

19.- Vasija - Diana del Ángel. Lo que más me gusta de este libro es que logra combinar, amalgamar perfectamente tres elementos importantes: la experiencia personal, la experiencia literaria y la experiencia creativa. El libro está dividido en dos secciones: Cuatro espejos y Vasija. En el primero, la autora recorre paralelamente el proceso de transformación de un huevo a mariposa, y lo que parece ser el viaje iniciático de una mujer. Lo que más me gusta de este volumen es la Bitácora poética con la que Diana registra la evolución de la mariposa, creando a partir de elementos científicos imágenes literarias: "Dicen que hay una avispa milimétrica, llamada Ephialtes bazani, que ocupa los huevecilllos de la leptophobia para depositar los suyos y alimentar a sus larvas. Obviamente, las orugas no eclosionan sino que en su lugar nace una nube de avispas invisibles." Vasija, parece ser la reconstrucción de recuerdos personales a través del lenguaje poético, que se nutre no sólo de la emoción del poeta, sino de la naturaleza, de los prehispánico y de una concepción oriental de la figura de una vasija, pues al fin, los recuerdos, son intangibles y están ahí.   

20.- Autorretrato con animales - Kenia Cano. En este libro, Kenia Cano se hace uno con cada uno de los animales que aparecen en él. Así, con mucho humor retoma temas como el sexo o la muerte, de pronto con ecos al Bestiario de Juan José Arreola. Se conjuntan, pues, en sus páginas, el evento cotidiano, citas literarias, y una especie de conversación introspectiva del yo poético y en otras con el lector. La edición está acompañada por ilustraciones hechas por la misma autora quien es también pintora y ya ha combinado estas dos disciplinar artísticas en anteriores publicaciones.

21.- Cristeta - Ricardo Garibay. Últimamente me he interesado mucho por la literatura infantil, ya hace un par de años había leído un par de libros de Michael Ende, quien es uno de los autores capitales de este género. Luego, comencé a toparme con libros de autores que normalmente no están asociados con la literatura infantil y que abordaron este género, como El pájaro colorado de Alfonso Reyes o ese libro de Ibargüengoitia que no pude comprar en su momento y que no he vuelto a encontrar. En está línea se encuentra Cristeta de Ricardo Garibay, escritor de origen hidalguense, que radicó en Morelos, y a quien el mes pasada homenajearon por el aniversario de su deceso. Este pequeño cuenta, narra la historia de Cristeta, una niña-estrella que no puede brillar y su recorrido para poder hacerlo. Es una historia bastante amena y muy linda, sobrecogedora por que es al mismo tiempo poética. 


22.- Hago de voz un cuerpo- Varios autores. Este libro es una bella edición del Fondo de Cultura Económica, compilado por la poeta María Baranda y que reúne un buen número de poemas para niños con un tema: el cuerpo. Diría que es una antología con muchos matices pues tiene poemas que retoman algunas partes del cuerpo de una forma fresca y lúdica. Destacaría sobre todos ellos los poemas de Natalia Toledo, pues en lugar de escribir sobre partes usuales en temarios de este tema (manos, ojos, piernas, dedos), ella escribe sobre sus partes sexuales: la vagina y el pene, ella logra un lenguaje metafórico ajeno a cualquier moral, y "apto" para los niños sin que este sea bobo o intente esconder algo. Otros poetas que conforman la antología son: Francisco Hinojosa, Eduardo Langagne, Elsa Cross, Fabio Morábito, Alfonso D'Aquino, y otros más. Entonces la antología cumple una doble función, la de acercar a estos poetas a la memoria literaria de los niños. Las ilustraciones son de Gabriel Pacheco y combinan perfectamente con cada uno de los textos. A mí, personalmente, me ha encantado el libro por la diversidad de estilos y porque creo que a un niño bien puede gustarle y ser un buen gancho para llevarlo al mundo de los libros, de la poesía.  
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...