martes, 22 de octubre de 2013

¿Por qué un libro es el mejor regalo?




Hay personas que han convivido con los libros desde que son pequeños, y es en esa edad en la que se vuelven lectores. Es difícil para mí imaginar lo que es eso, porque no tuve muchos libros durante mi infancia, ni leía constantemente. En mi casa no hubo algo que se pudiera llamar “la biblioteca de la casa”, debido a que mis padres  fueron educados alejados de los libros. Además, eramos una familia muy humilde, que vivía en una casa de lámina con una dieta constante a base de papas. Había que preocuparse por la comida, antes que por los libros. Sin embargo, de forma orgánica y casi instintiva sabían que algo había en esos objetos que te permite crecer y que me harían mucho bien. Por eso, en cuanto pude leer, poco a poco y dentro de sus posibilidades económicas fueron comprándome algunos libros. Otros fueron regalos de los patrones de mis padres. Al final, todos eran regalos para mí, objetos que hacían más llevadera la soledad de la casa —soy hija única—. 

En esa edad temprana recibí una colección de libros infantiles que contenían diversos apartados con anécdotas graciosas, episodios de la historia universal, la mitología griega, la ciencia, el arte, incluso había un espacio dedicado a la papiroflexia. Muchos buenos recuerdos vienen de esa etapa, en la que inconscientemente, cogía uno de los tomos de los libros y me sentaba no sólo a leer, sino a vivir cada uno de los sucesos ahí relatados. Antes que el abominable y aburrido catecismo, fue en esos volúmenes que conocí la historias bíblicas; y, debo confesar un "sacrilegio": siempre me cayo muy bien Ramsés. 

Con los años, fui cayendo más y más en ese universo de autores, nombres, escenarios y corrientes; sin embargo, no fue hasta que incursioné en el trabajo editorial que pude darme cuenta del valor verdadero de un libro. 

Es el mejor regalo, porque hay todo un proceso exhaustivo atrás de la creación de ese objeto que llega a nuestras manos, se conjuntan las artes escritas con las visuales, para amalgamarse perfectamente en un solo objeto. El desvelo de tanta gente, desde el escritor, hasta el formador, está ahí. El rechinido de las maquinas de la imprenta, las manos de los que empaquetan o el calor de la prensa en el papel. Los libros son también links, al menos para el lector obsesivo que no teme en subrayar—y sí lo hace, lo veras con una libreta a su costado— alguna frase o nombres de autores y lugares que después investigará en otros libros. Y así irá con otros más libros en una cadena que nunca tendrá fin. Tocar un libro es una puerta hacia el gran mundo literario, por lo tanto —como quizás lo diría Juan García Ponce— a la vida misma. 

Un libro para mí, es el mejor regalo, porque me siento como cuando niña, tomando al azar uno de ellos, sentándome, hojearlo, disfrutar de su olor a viejo a nuevo y luego disponerme a hacer realidad lo que la voz mental me dicta mientras poso mis ojos sobre el texto. Eso, la oportunidad de volverme a sentirme niña es lo que más valoro cuando alguien me regala un libro.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Ejercicios narrativos I

[Ejercicio descriptivo. Reconstrucción de la Ave. Palmira, en Cuernavaca ]



Antonio cierra con prisa la puerta para que el perro no se salga. Con una pierna empuja levemente el cuerpo del perro y con el resto saca la bicicleta de la casa. Logra salir con mucho trabajo . Son las siete de la mañana y la luz va saliendo poco a poco. El recorrido ha sido el mismo desde hace cinco años. La privada es muy corta y para terminar satisfecho necesita completarla al menos tres veces. Es un sendero irregular y las llantas ya han sufrido las consecuencias. De la puerta de la casa y hasta cinco metros adelante, hacia la izquierda, el adoquinado es de concreto, pero llegando al portón de doña Francis, el camino es de terracería, no sólo son las piedritas de grava y polvo sino también las hojas de los tabachines, palitos, basura y hasta excremento de toda la variedad de animales que viven en esa parte de la calle. Entonces, tiene que regresar a la casa e irse al otro extremo de la privada, el que da a la avenida Palmira. Ahí, aunque no hay concreto, las piedras que pavimentan esa parte de la calle están clavadas al piso, y aunque traquetea un poco no es tan molesto como el otro lado. Al llegar a la bocacalle, se aventura a recorrer la avenida siempre y cuando no haya mucho tránsito.

 A pesar de las pequeñas contrariedades que implican el salir todas las mañanas en bicicleta, Antonio no deja de hacerlo. Es de los pocos momentos en los que su mente no se ocupa de los problemas cotidianos, y piensa en los días en que salía a repartir periódicos en Analco, uno de los pocos recuerdos memorables que le dejó vivir en Puebla. Esa mañana decide no recorrer la parte izquierda de la privada porque la mañana anterior lo habían correteado unos perros. Tuvo que sortearlos con mucha dificultad para no atropellarlos al mismo tiempo que trataba de no terminar con las piernas llenas de mordidas o cayendo en la terracería.

Al llegar a la avenida, cruza la calle y se dirige a la entrada del internado, con la esperanza de que le haya tocado guardia a don Marcelo, que lo conoce y siempre los deja entrar sin ningún problema. Para suerte de Antonio, el guardia cincuentón se encuentra ahí, con el uniforme mal puesto, como es su costumbre. Después de un saludo efusivo y de preguntarle por su salud y si se encuentra trabajando en algún cuadro nuevo, comienza a recorrer el sendero. La parte más agradable del recorrido es cuando llega a las canchas. Los enormes eucaliptos aromatizan el camino, y él aprovecha para bajarse de la bicicleta  recorrer los campos a pie. Le gusta recoger los conitos amarillos que caen de los eucaliptos. Antonio no es el único que disfruta de ese jardín enorme, enclavado entre escuelas e institutos de investigación, algunos vecinos llevan a sus perros, otros aprovechan las canchas para jugar o hacer ejercicio. Él se sienta en unas bancas rojas que se encuentran a un lado del apancle que riega los sembradíos de las niñas del internado. Pronto van a dar las nueve de la mañana y tiene que regresar a la casa, por lo que aprovecha los últimos minutos de calma que le quedan.

De regreso, baja la avenida lentamente, intentando alargar los minutos libres. Dando la vuelta distingue la figura de Aura, quien también va hacia la casa en una bicicleta de color azul. La mañana se va asentando y el pelo rojo de la joven parece encenderse. Ella saca unas llaves de su bolsillo y se introduce en la casa, seguida de Antonio.

— ¿Aura? ¿Ya viste que la lluvia de oro está floreando?
—Sí, me di cuenta ayer. Le tome unas fotografía. ¿Cómo va Mina?

Las voces se van diluyendo en el garaje mientras acomodan las bicicletas, atrás de una camioneta de color miel. Continúan su camino por un pequeño pasillo que conduce a unas escaleras. La casa es de tres niveles y toda ella está rodeada de cuadros, principalmente de motivos naturales. Aura saca un cigarro y Antonio la detiene. Se quedan sentados en el último escalón que da al primer descanso de la escalera. Frente a ellos se extiende un mural que cubre toda la pared. El centro del cuadro es un quetzal que canta con los primeros rayos del sol de otoño. Se sabe que es otoño por la extensa gama de tonos ocre usados en el cuadro y de la hojarasca que se encuentra a los pies del quetzal.

—Hoy se sintió un poco mejor. Tuvo un poco de tos en la noche, pero los medicamentos le han ayudado mucho. Espero que pronto pueda acompañarnos en el estudio. ¿Qué harás hoy?
—Me pidieron hacer la portada para un libro para niños. La historia es sobre un caleidoscopio mágico, así que supongo tendré que leer el libro y luego ver que se me ocurre ¿tú que harás?
—Yo tengo que escribir una reseña sobre una muestra fotográfica. Ayer estuve investigando un poco sobre el fotógrafo y sus trabajos previos.
—¿Vale la pena?
—Ni la tinta del periódico, pero chamba es chamba... Aura... hoy es el día
—Lo sé. Lo llevamos planeando semanas. Por eso pregunté por la salud de Mina, ¿estará bien si la dejamos sola la mitad del día?
—Ana vendrá a cuidarla. No te preocupes por eso. Entonces yo voy a la biblioteca y tú te quedas acá, en el estudio. Nos vemos a las dos. ¿Te parece bien?

—Sí, me parece bien.

[.....]


Voy retomando mis proyectos literarios. Hoy pase la noche leyendo las "aventuras" de los Contemporáneos y subrayando mentalmente las barbaridades que decían Novo y Villaurrutia. Mientras, en la Facultad de Filosofía y letras, todos se pelean y no apuesto por ninguno de los bandos, porque unos quieren ir por una dinámica de apoyo que me parece un tanto absurda, y otros están cerrados en su berrinche de no dejar que haya paro sin defender sus argumentos congruentemente ¿Y los chavos de sistema abierto? Que se jodan pues ellos sólo van un día a la semana. A veces siento que no quepo en ningún lado: ni en la política cultural, ni en la academia literaria, ni en la siempre despreciable farándula literaria (local, para empeorarlo todo). Una amiga mía se ha mudado al bosque y quisiera poder hacer lo mismo. Este cerro se está volviendo muy chico y muy ruidoso. Y no me hallo. Ni en Zapata, ni en Cuernavaca ni en DF. Hace poco me dijeron que era arrogante por defender mis opiniones, y resurgió el estúpido comentario: "¿Qué puedes hacer tú por el mundo si sólo alegas que lees, sí sólo escribes? Los libros no van a cambiar nada" y sentí lo mismo que cuando mi papá me reclamo por no estudiar algo que "valiera la pena". Bah, que lo único que yo quisiera es tiempo para escribir... pero sobre todo para leer. Y no saber nada del mundo. Debería de largarme como Thoreau. 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Dioniso




Tu cabeza está hirviendo y con las manos húmedas intentas quitar lo que te provoca tanta irritación en la garganta. Te rodea una pestilencia insoportable: desprecio, angustia, cigarros, cerveza, sangre, vómito; todo está fusionado en un aroma que perfora tus fosas nasales. Abres los ojos. La luz del sol se mete como una navaja en tus párpados. Estás en tu hogar, con la misma suciedad y las puertas oxidadas. Una melodía comienza a sonar en tu cabeza, quizás una canción que escuchaste cuando eras pequeño.

            -Yo quiero ser como mi papá…- susurras débilmente, de la comisura de tus labios resbala un líquido burbujeante. Tu visión es borrosa. Ante ti se dibuja una figura femenina, logras distinguir en su rostro moretones y lágrimas, de su falda se sujeta fuertemente una criatura de coletas. La pequeña  no se da cuenta de tu deplorable estado y, al notar que te has despertado, se acerca abriendo los brazos. Frunces el ceño ¿Quién  es esa criatura? ¿Papá? ¿Te está diciendo Papá? Antes de que brinque al vómito de tu camisa, la figura femenina la aleja con furia, te devora con los ojos, te digiere y, finalmente, te defeca en el sillón estropeado.

            -Eres una porquería. - Un susurro lleno de odio que proviene de esos labios femeninos que alguna vez besaste.  Mientras la mujer sigue metiendo ropa dentro de una vieja maleta te levantas tambaleante. Al incorporarte sientes un mareo que amenaza con hacerte caer. Cuando crees que volverás al suelo, una hermosa ninfa te toma del brazo. La suavidad de su piel y los ojos azulados en su rostro provocan una sonrisa de alivio en tu boca. Te canta al oído mientras te ofrece una plateada copa de vino. El color del líquido embriagador es bellísimo y te produce un efecto hipnótico. Las papilas gustativas comienzan a secretar saliva. Tu tráquea se cierra. Sin saber cómo, logras llegar al lavabo del baño. Abres el botiquín, sacas un rastrillo, le colocas la navaja y te pones crema de afeitar. Tu alucinación no te deja ver que en tu rostro no hay nada que depilar.

            Me haré un bigote con la crema de rasurar… La sangre comienza resbalar en tus mejillas formando un riachuelo que desemboca en tu barbilla. Ella te grita “¡Enfermo!”. ¿Enfermo? No estás enfermo. Enfermo tu padre, que bebió durante toda su vida. Aún recuerdas sus gritos y los golpes que le propinaba a tu madre mientras tú te orinabas en el catre que te servía de refugio. Además, él te enseño a ser un hombre. Eso hace un hombre: trabaja ocho horas al día, gana un sueldo aceptable, lleva sustento a su familia y se alcoholiza. Tu padre bebía para tener el valor de engañar a tu madre, pero tú, ¿por qué bebes?
            Cómo me gusta hacer las cosas que hace mi papá… Cuando ella grita que se marcha, un escalofrío recorre tu cuerpo. Las ninfas se convierten en brujas viejas y secas. La copa de vino es ahora una guadaña que se clava en tu cabeza, hombros y abdomen. La niña te dice adiós mostrándote su peluche gris. Mientras miras a tu hija, sientes un taladro destrozando tu estomago. Un líquido amarillento comienza subir por tu esófago. Vomitas sobre su osito gris. La niña rompe en llanto. La mujer grita algo indignada, un reclamo que no alcanza a entender mientras le quita el muñeco. Berreos, pataleos, insultos. La puerta se abre y el sol de la mañana te golpea en el rostro.

           

            Él es bueno, y yo quiero mucho a mi papá… El silencio perfora tu alma. ¿Tienes una? Debes tener una, por eso puedes sentir la putrefacción dentro de tu cuerpo. La puerta se cierra tras de ellas. Escuchas el llanto de tu hija. Estás de nuevo solo, con tu sillón roto, con tu vómito en el piso, con tus fantasmas acosando tus sueños. 

            -¡Qué lindo sería parecerme a mi papá!





{Todos los cuentos publicados bajo la etiqueta "Caja Oxidada" pertenecer a una primera tanda de textos publicados hace un par de años}

viernes, 6 de septiembre de 2013

¿Dónde esta Wally?



Esta tarde Andrés llego muy asustado al restaurante. Traía entre sus manos un libro de pastas coloridas. Me contó que camino al trabajo se topo con un bazar de pulgas y movido por la curiosidad se acerco con la esperanza de encontrar una chachara, de esas que tanto llaman su atención. En una caja desvencijada que contenía cómics encontró el libro que apretaba contra su pecho. Al ver aquel personaje de eterna sonrisa y suéter rojiblanco, se emocionó mucho. Al hojear el libro, recordó momentos agridulces de su infancia. Al abrirlo pudo ver que las hojas estaban muy pálidas y al llegar a la última página se altero tanto que tuvo que salir corriendo del lugar. No soltó el libro, simplemente corrió. Le di un té para que se calmara y mesereó un rato, pero después de tres horas se encerró en el baño. El gerente lo mandó a descansar. Ya no volvió al restaurante. Semanas después nos enteramos de su muerte. Lo había encontrado en la sala, con el libro abierto a un lado de él. Le faltaba la última hoja. Nunca la encontraron. En el piso había regadas varias hojas de papel, con el mismo texto en cada una de ellas. Unas eran más legibles que otras.

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La habitación se ilumina después de unos segundos de oscuridad. Los dinosaurios fosforescentes huyen despavoridos al percibir el olor a muerte que ha invadido al aire. Mariposas esqueléticas revolotean en una bóveda acartonada y pálida. Veo mi reflejo  en el espejo. Ya no soy el mismo de hace tres  años. Mis esperanzas de estudiar la universidad se vieron frustradas. La sonrisa febril que tenía cuando llegué a la ciudad se ha convertido en una herida abierta causada por la guadaña de la rutina. Las manos no son más que extensiones del desasosiego, de la inmovilidad. En mi garganta, un líquido neón corroe mis cuerdas vocales y no puedo liberar el alarido de mis entrañas. Por un momento todo es oscuridad. Vuelvo a la luz, y lo veo, detrás de mí. Ya no sonríe. Aún entre las sombras  puedo  ver la imagen  de la decrepitud. El creador me dio todo en la vida, pero estoy hueco, como él. El perro se ha quedado perdido en algún rincón del mundo descolorido. Angustiado, toco mi cuerpo. Veo su ropa vieja,  cubierta de miles de huellas dactilares. Sentimos asco por nuestra existencia. Lo han buscado por tanto tiempo y al final, nadie lo  encuentra. Ni a mí. 

Una cubeta de pintura roja se derrama en el piso, un fantasma fucsia vuela alrededor de él, de mí. Si nadie lo ha encontrado, si siempre se pierde en las multitudes es prueba de que no existe. No es real. ¿Por qué continuar con la agonía lenta de la no-vida? Es mejor acelerar el proceso inevitable. Jalar el gatillo. Que la pintura roja y la sangre podrida se mezclan en el suelo.


jueves, 8 de agosto de 2013

Recuento de libros, primer semestre.

{Mi gato murió el mes pasado. Era un gruñón flojonazo que mordía a diestra y siniestra, pero que seguía a mamá como perro faldero, y a mí me acompañaba en las noches de insomnio en la computadora. Lo extraño mucho.}


 Ya pasaron los primeros seis meses del año, y acá va una lista de las lecturas que he realizado hasta ahora. Muchos de los libros son especiales, por que trabajé en el proceso editorial de cada uno de ellos, así que también fueron herramientas de aprendizaje para mi desarrollo como editor. Lo siguiente no son reseñas ni mucho menos, sino meros comentarios un poco presurosos por la premura de tiempo, quisiera yo poder hablar de aspectos editoriales de un par de ellos que ciertamente son destacables en ese sentido. Los que tienen una viñetita después del punto final fueron mis favoritos, y los que tienen dos viñetitas después del punto final, puedo ayudar a conseguírselos si es que les interesa. :)


1.- Tanagra - Alfonso D'Aquino. Alfonso D'Aquino es un poeta que gusta del elemento visual en su trabajo y de crear poemas que oscilan entre la tradición y la experimentación poética. De lo que he leído del autor hasta ahora, creo que Tanagra es el libro en el que más se nota está intención plástica en la poesía, distribuyendo en las hojas los versos no sólo como un recurso escrito mediante el que crea un discurso poético sino también una imagen. Así la poesía se ve y se lee. El bosque, uno de los elementos recurrentes de D'Aquino, se encuentra presente en distintas "tonalidades": a veces oscuro, otras verdoso, y en otras probablemente amarillo —pienso en un poema muy simpático sobre unos enanos—. Cada vez, el poeta se aleja de una voz meramente emocional o que habla solo de sí, sino que invoca lo que está afuera de él, como un agudo observador.

2.- Dios en un volkswagen amarillo-Efraím Blanco. Con este libro, Efraím se hizo acreedor al Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2012. Efraím apuesta por el relato corto y es por eso que nos puede entregar una centena de historias que juegan con la fantasía, videojuegos, duendes, diablos, que se cuelan a nuestra realidad. Dividido en tres estancias: Tierra, Infierno, y Cielo, los relatos de Efraím retratan la realidad no sólo del país, sino de la vida en general, pero siempre con un elemento ajeno justo a lo cotidiano y totalmente alejado de un relato extremadamente realista. Una lectura bastante amena. 

3.- El caníbal de la Guerrero y otros demonios de la ciudad- Marcos Hernández Valerio. Me hice de este libro en una visita a Mix Up y porque estaba de descuento. La premisa era muy interesante pues planteaba ser una especie de estudio del caso del tipo que asesinaba a mujeres para después comérselas. Las seducía con la imagen de un poeta, de artista para después manipularlas. También exploraba los casos de otros criminales que cubrían el perfil perfecto para una historia de el famoso periódico de nota roja "El alarma". Siempre he sentido una especie de fascinación por los temáticas criminalísticas, pero el libro estuvo muy lejos de cumplir mis expectativas, ya que es en realidad un libro sin nada que ofrecer, pésimamente redactado, y sin un  análisis real del perfil del asesino. Parecía más bien el guión de un mal programa de televisión abierta. 


4.- Poesía breve para un teatro breve- Pilar Campesino. Lo que ofrece este libro, es una conjunción entre poesía y teatro en todos los aspectos. Los diálogos, los personajes, son al mismo tiempo metáforas. Hay mucho juego retórico y además, el texto dramático juega con la poesía experimental. Retomando la tradición del elemento poético del teatro, Pilar Campesino arma cuatro historias dramáticas en las que esta siempre presente la figura de la madre o el padre como identificación de uno mismo, de entenderse a través del otro. Incluso, hay un pequeño juego incestuoso en la última obra. El verso libre le da un ritmo ameno, y que es bastante disfrutable. 


5.- Dramaturgia a cuatro voces- Varios Autores. En esta antología se reúnen cuatro obras de teatro de cuatro autores de  trayectoria y que forman parte del panorama literario de Morelos: Raúl Moncada, Rubén Pizano, Lorena Cantú y Marcela del Rio. Escritores que han formado a otros en la Escuela de Escritores Ricardo Garibay, y de los cuales se puede notar desde las primeras líneas la experiencia de cada uno. Aunque las temáticas varían: una mujer obsesionada con el hombre muerto, un reportero que habla sobre Usigli, una familia que parece estar encerrada en una especie de zoológico... los cuatro están interesados en en hacer una reflexión sobre el mismo teatro y sus herramientas de transmisión de ideas, emociones, etc; 



6.- Tu materia son los huesos- Andrés Tellez Parra. Novela breve de buen ritmo. Yo me la leí en un viaje de Cuernavaca a DF.  Tiene un lenguaje fácil de seguir, y que tienen un resonancia a la resequedad de paisajes literarios como los de Pedro Páramo. También juega mucho con lo bíblico  y de dantesco, respecto al recorrido que hace el protagonista en esta especie de nuevos círculos del infierno.Fácilmente podría calificarse como narcoliteratura, pero ciertamente el texto no posee referencias obvias, sino que las esconde, evitando así el regionalismo, volviendo la desesperación de la muerte y del homicidio en una visión universal.


7.- Contubernio de espejos - Salvador Elizondo. Por lo que se puede leer en los fragmentos de los diarios de Elizondo publicados en Letras Libres, una de sus grandes pasiones era la poesía, y con el rigor de un escritor de su altura, era la manera en la que leía y en la que escribía. Particularmente si se trataba de poesía, una de las tantas disciplinas en las que se inmiscuyo y que siempre estuvieron latentes en su obra narrativa. El poemario está dividido en seis apartados, y los poemas versan distintos temas, como el amor, la infancia, el erotismo, jugando siempre con imágenes que nos devuelven tonalidad de luz y de oscuridad; a veces contrapuestas, a veces fusionándose. Son poemas escuetos, que no se desbordan en ornamentos innecesarios.


8.- Mentiras piadiosas - Daniel Zetina. En está antología se juega con la parodia a los escritores, la literatura, el mundo del arte. Por medio del relato corto, se reúnen diversos clichés: trampas literarias, relaciones sociales, reclamos a autores canónicos, plagios, convicciones maleables. Hay tanto conjunto de eso que pareciera de pronto bastante artificial, y la parodia se vuelve plástica. El libro oscila entre la comicidad bien lograda, y de pronto algunos bajones que desequilibran al libro si se ve en su totalidad. 


9.- El evangelio de Arthur y otros relatos- Armando Velázquez Huerta. Este libro me gustó, sobre todo por el relato que versa alrededor de La Castañeda, ese fantasma institucional de la psiquiatría que tanta fascinación ha causado —que me ha causado—. Los relatos están muy bien escritos, y sus temas son diversos, además de hacerte ir a otros contenidos u otras áreas de conocimiento, como sucede en el último cuento de la colección que cruza la vida de Rimbaud y Aleister Crowley. Quizás la prosa, es un poco plana, avejentada y pueda hacerlo un libro al que le cueste un poco atrapar al lector, pero cuando uno le agarra el ritmo fluye bien. 


10.-Cuentos al vino tinto - Rosario Vilchis. Una antología de cuento débil, en el sentido que aunque ofrece una visión propia de la autora, no ofrece nada de novedoso. Quizás, el texto más interesante, y el mejor elaborado es el que abre la antología, un relato policíaco que juega con la figura del doble, que se antoja tremendamente a película noir. Los personajes están bien delineados, y el giro de tuerca, aunque es predecible se logra bastante bien. Lo demás, son repeticiones del cliché de la mujer, de la violencia de la mujer y de la homosexualidad. 

11.- El libro de arena - Jorge Luis Borges. Mucha gente me decía: "Es que tienes que leer a Borges" "Estudias letras y no puedes no leer a Borges", y a mí me daba mucha reticencia, no porque dudará de la calidad del autor sino porque personalmente me cansan este tipo de comentarios, que al final no decían nada atractivo para que yo lo leyera. Pero un día, alguien me contó un poco de "El libro de arena" y quede maravillada. Ahora entiendo la figura que es. Cada uno de los cuentos me dejaba asombrada, por sus juegos temporales, y tramas que se asemejan a un laberinto, con juegos narrativos que conducen a un infinito. La meticulosidad con la que están construidos también me atrajo mucho, pues cada una de las piezas, de los nombres, de las regiones parece que fue puesta con el rigor de un hombre que crea piezas de arte en miniatura y que tiene estar consciente de los detalles. Además, siempre queda esa sensación de no haber entendido del todo, y se antoja una nueva relectura. Me encanta cuando un libro me provoca eso.  

12.- Ignoto - Davo Valdés de la Campa. Este poemario está atravesado por lo liquido-árido, la noche la muerte, la muerte como fin pero también como principio. Una especie  uroboros poético, que también es tocado por lo prehispánico, que más que un motivo es una especie de aditivo, de ornamento a ese desierto mar que es el motivo más importante de todo el libro. El yo poético lleva a cabo un viaje por ese mar-desierto, en tres estancias: Aridez, Vaivén, y Vía. ¿Qué busca? A la mujer que es María y que es toda las mujeres, pero luego es María Sabina y luego, simplemente el mar. La mar, como en la novela de Hemingway. Aunque es interesante todo lo que rodea al poemario, algunos poemas son débiles comparándolos con otros, puesto que contienen versos que bien podrían no estar y así dar más fuerza y limpieza a ciertas imágenes poéticas. 

13.- Arte & Basura - Mario Santiago Papasquiaro. El trabajo editorial es sumamente bueno y llamativo. De hecho, creo que es la principal razón por la que compré este libro. Otro libro de poesía de color azul que llamó mi atención, pero que en realidad no me gustó tanto. Papasquiaro es uno de los íconos importantes de los infrarealistas, aquellos que se atrevieron a formar un grupo de terroristas culturales, de poetas que cuestionaban y enfrentaban de todas las maneras posibles a los que formaban parte del canon literario de ese momento. El prólogo es de Luis Felipe Fabré y fue realmente difícil terminar de leerlo, no por que fuera incomprensible sino porque me parece sumamente tendencioso. Y no es que este mal que uno haga prólogos así, después de todo, la mayoría son así. Buscan resaltar la importancia de tal autor y porque debemos leerlo, sin embargo las razones de Fabre no me convencieron. Por ejemplo: se habla de una mafia y como los infras se enfrentaban a ella, pero... como yo lo veo, ellos mismos se volvían una mafia al no acepta al otro como algo que podía ser poesía... entonces... ¿cuál es la diferencia? Fabre hace hincapié en esto, y entonces es como si fuera él quien hiciera esa sentencia. El prologuista nos advierte que la selección es un conjunto de escritos que fueron encontrados en servilletas, libros y hasta en un ejemplar de Vuelta, la revista que dirigía Octavio Paz. Eso me pareció sumamente interesante, pues viene muy de la mano con esta idea de la poesía como intervención de algo cotidiano, de una plataforma en la que uno no encuentra necesariamente poesía. Este tipo de intervenciones, en lo personal me parecen maravillosas, sin embargo muy pocos poemas lograron una conexión real conmigo. No veía lo poético, sino algunos poemas parecías se ocurrencias bastantes ingeniosas o que simplemente buscaban una provocación, que podría durar sólo unos instantes, y por lo tanto, un poco inútil. No me gustó Arte & Basura, pero todavía sigo con mucha curiosidad por leer más poesía de Papasquiaro y de los Infras, pues he aprendido que no se debe juzgar a un autor o a un movimiento literario por un libro.

14.- Espejo negro - Marco Antonio Cuevas. Libro de poesía, de complicada lectura. El autor hace al mismo tiempo de curador, que de poeta. Cada uno de los poemas esta ligado con un cuadro de una serie diversa de pintores europeos, mexicanos o extranjeros que vivieron en México, y con temor de equivocarme, casi todos ellos pertenecientes del siglo XX. Ninguno de los cuadros aparece reproducido en la edición, por lo que el autor, se embarga en la ambiciosa tarea de recrear con el texto y su espacio en la hoja la magnificencia o lo que el ve de poético en cada uno de esos cuadros y transmitírselo al lector. Por cierto, esta poesía carece del desbordamiento de emociones que viene con algunas voces poéticas jóvenes, y se acerca a una poesía que me gusta pensar como "cerebral" —a falta de un adjetivo más literario— pensando esto como una poesía que no sólo busca provocar una emoción que se disuelve al momento de pasar la hoja, sino que busca que el lector realice un ejercicio de pensamiento, de razonamiento. Por ejemplo, un par de los poemas en prosa me hacen pensar en una especie de "poesía-ensayo". Un libro que ofrece muchas lecturas, y que puede gustarnos o no el estilo del autor, pero que deja claro, el riguroso trabajo que se ha hecho en cada uno de los poemas y que garantiza la calidad literaria de cada uno de ellos. 

15.- Los niños de paja - Bernardo Esquinca. Esquinca pertenece a este grupo de autores que apuestan por la fantasía, un género que a aumentado su popularidad en los últimos años y que proporcionalmente ha sido desprestigiado. Lo que más me gusta de Esquinca es que se sirve de elementos muy mexicanos sin volver folclorista la narrativa. Es decir, hay una muy buena fusión de la tradición oral, las leyendas, los fantasmas, lo demoníaco como algo espiritual pero también intelectual, la películas de serie B, el terror europeo....  Esquinca cumple muy bien con una de las máximas del terror contemporáneo que es no mostrar aquello que no causa miedo, causando más incertidumbre —este caso — en el lector. Sin embargo, me parece que estos cuentos, son un poco menos acertados que los que reúne en Demonia, la antología que publicó el año pasado. Los cuentos son más anticlimáticos de lo necesario, y a veces las interrogantes que quedan parecen más bien vacíos del narrador. Como no soy experta en el género no podría decir que tan bien se sirve de otros autores, pero por ahí leí que hay varias referencias a autores, como Stephen King y Ballard, iconos del terror y de la ciencia ficción.

16.- Génesis (Apuntes para una teoría de la imagen y del sonido) - Sergio D. Lara. Como buscando conjuntar elementos muy importantes tradicionalmente para la poesía como lo es la construcción de la imagen y sonido a través de las palabras, el autor va hilando una serie de poemas que hablan del amor, la concepción personal de todo lo que rodea, el erotismo, y —de nuevo— el encuentro de uno mismo a través del otro. El yo poético —aparentemente— siempre aislado pero consciente del mundo, del paisaje, de la mujer. 

17.- El azul del cielo-Georges Bataille. O soy yo, o el libro es flojo. Es decir, no era necesario que tuviera aquella sexualidad transgresora y desbordante de La historia de ojo, pero siento que en este libro Bataille deja varios cabos sueltos, líneas argumentativas que nunca terminan de cohesionarse. ¿O será que tengo que volver a leerlo para entenderlo? Porque aunque la prosa no es para nada complicada, siempre sentí que había algo más que lo que está en la mera superficie. Por ejemplo, nunca entendí del todo a Lazare, ni si irrupción, ni el desprecio-atracción que Troppman sentía por ella. Fue curioso, cuando leí este libro, la parte en que Troppman enferma, yo estaba en la misma situación. Probablemente por eso no entendí del todo, así que este va a la columna de las relecturas.

18.- Farabeuf - Salvador Elizondo. Este es mi libro favorito de todos los que he leído hasta ahora. En últimos meses he tomado la costumbre de marcar las frases que me gustan en un libro, o nombres que me llamen la atención para después investigar más sobre eso, o posibles epígrafes. En Farabeuf casi cada una de las hojas tiene una marca. La repetición de imágenes: los reflejos en un espejo, una mujer con hombre caminando por la playa, una estrella de mar, el torturado de Pekin, y la siempre recurrente presencia del espejo crean un prosa hipnótica. Uno no sabe donde parar la lectura, y quisiera tener todas las horas disponibles para nunca detenerse. Un erotismo que conjunta la medicina, la tortura como vía para el éxtasis, el mar siempre presente: lo líquido, la sangre, los fluidos. Las monedas del I Ching que caen sobre la mesa. Otro que va al estante de relecturas, pues siento que apenas he tocado la superficie del Iceberg.  

19.- Vasija - Diana del Ángel. Lo que más me gusta de este libro es que logra combinar, amalgamar perfectamente tres elementos importantes: la experiencia personal, la experiencia literaria y la experiencia creativa. El libro está dividido en dos secciones: Cuatro espejos y Vasija. En el primero, la autora recorre paralelamente el proceso de transformación de un huevo a mariposa, y lo que parece ser el viaje iniciático de una mujer. Lo que más me gusta de este volumen es la Bitácora poética con la que Diana registra la evolución de la mariposa, creando a partir de elementos científicos imágenes literarias: "Dicen que hay una avispa milimétrica, llamada Ephialtes bazani, que ocupa los huevecilllos de la leptophobia para depositar los suyos y alimentar a sus larvas. Obviamente, las orugas no eclosionan sino que en su lugar nace una nube de avispas invisibles." Vasija, parece ser la reconstrucción de recuerdos personales a través del lenguaje poético, que se nutre no sólo de la emoción del poeta, sino de la naturaleza, de los prehispánico y de una concepción oriental de la figura de una vasija, pues al fin, los recuerdos, son intangibles y están ahí.   

20.- Autorretrato con animales - Kenia Cano. En este libro, Kenia Cano se hace uno con cada uno de los animales que aparecen en él. Así, con mucho humor retoma temas como el sexo o la muerte, de pronto con ecos al Bestiario de Juan José Arreola. Se conjuntan, pues, en sus páginas, el evento cotidiano, citas literarias, y una especie de conversación introspectiva del yo poético y en otras con el lector. La edición está acompañada por ilustraciones hechas por la misma autora quien es también pintora y ya ha combinado estas dos disciplinar artísticas en anteriores publicaciones.

21.- Cristeta - Ricardo Garibay. Últimamente me he interesado mucho por la literatura infantil, ya hace un par de años había leído un par de libros de Michael Ende, quien es uno de los autores capitales de este género. Luego, comencé a toparme con libros de autores que normalmente no están asociados con la literatura infantil y que abordaron este género, como El pájaro colorado de Alfonso Reyes o ese libro de Ibargüengoitia que no pude comprar en su momento y que no he vuelto a encontrar. En está línea se encuentra Cristeta de Ricardo Garibay, escritor de origen hidalguense, que radicó en Morelos, y a quien el mes pasada homenajearon por el aniversario de su deceso. Este pequeño cuenta, narra la historia de Cristeta, una niña-estrella que no puede brillar y su recorrido para poder hacerlo. Es una historia bastante amena y muy linda, sobrecogedora por que es al mismo tiempo poética. 


22.- Hago de voz un cuerpo- Varios autores. Este libro es una bella edición del Fondo de Cultura Económica, compilado por la poeta María Baranda y que reúne un buen número de poemas para niños con un tema: el cuerpo. Diría que es una antología con muchos matices pues tiene poemas que retoman algunas partes del cuerpo de una forma fresca y lúdica. Destacaría sobre todos ellos los poemas de Natalia Toledo, pues en lugar de escribir sobre partes usuales en temarios de este tema (manos, ojos, piernas, dedos), ella escribe sobre sus partes sexuales: la vagina y el pene, ella logra un lenguaje metafórico ajeno a cualquier moral, y "apto" para los niños sin que este sea bobo o intente esconder algo. Otros poetas que conforman la antología son: Francisco Hinojosa, Eduardo Langagne, Elsa Cross, Fabio Morábito, Alfonso D'Aquino, y otros más. Entonces la antología cumple una doble función, la de acercar a estos poetas a la memoria literaria de los niños. Las ilustraciones son de Gabriel Pacheco y combinan perfectamente con cada uno de los textos. A mí, personalmente, me ha encantado el libro por la diversidad de estilos y porque creo que a un niño bien puede gustarle y ser un buen gancho para llevarlo al mundo de los libros, de la poesía.  

domingo, 28 de julio de 2013

Niñomusgo


"Tiene hojas en los bolsillos


El otro día volví a soñar contigo. Estábamos en la casa de mi abuela y tú estabas parado en el portón negro. Yo estaba en el patio con el cuerpo desnudo, cubierto con una toalla porque iba a meterme a bañar, pero no quería pasar por el patio, porque podrías verme desnuda. Pase a hurtadillas entre el guayabo y me mirabas disimuladamente. Yo temblaba toda.

jueves, 11 de julio de 2013

Leave child








Abres los ojos
el líquen en tu dedos
una línea de musgo en tu espalda

él duerme a tu lado
el gato ronronea
un ave te da su canto matinal

sal de la cama
un día inicia
tus entrañas piden alimento
aunque tu alma
está llena de él

tus dedos se introducen en la masa
sus dedos atraviesan tu pelo
tus manos golpean la mesa
sus labios tocan tu pecho
tus codos en el piso
su corazón latiendo en tu espalda

otro día
donde él se adueña
de ese rincón oscuro
ese que late fuerte
cada vez más

tus raices extiendes
hilos verdes
que los rodean
hilos rojos
en su corazón
tus ramas se anclan
las hojas brotan de tu boca
cuando al fin
suspiran los dos
hojas alrededor
porque parecer ser amor


jueves, 13 de junio de 2013

El gato


The cat with a mirror II, Balthus


Juan García Ponce, Novelas Breves, Alfaguara, 2002
El gato es una novela que también es un cuento. Juan García Ponce usa este animal como un símbolo de unión entre la pareja protagonista, y le da el carácter de  observador para elevar su relación al terreno de lo “real”. Los universos narrativos de este autor son, en su mayoría, cerrados pues sólo comprenden a los personajes protagonistas con muy poca participación de otros sujetos secundarios. En el cuento, sólo está D. y su amiga anónima, en la novela son dos personajes, menos aislados de la realidad de la narración puesto que tienen un nombre completo, ya pueden ser nombrados e interactúan con otros. Juan García Ponce no busca rehacer la historia del cuento, ni tampoco hacer una continuación de la historia, Andrés y Alma bien pueden ser los otros anónimos, lo que cambia es la forma en que el autor los expone frente al lector, con un desmenuzamiento  de sus personalidades, de sus acciones, de su sexualidad. Andrés y Alma se despliegan frente al lector: vemos acciones cotidianas, dentro y fuera del departamento, dejan entrever una necesidad de exposición de sus cuerpos para que los otros reconozcan lo que ellos son y así tener una confirmación propia de su existencia. Una exposición incompleta porque sólo es la de sus cuerpos, y al mismo tiempo profunda, porque es la exposición de su atracción sexual, y por lo tanto amorosa. Una paradoja, sí. Una de las tantas que habitan dentro de la narrativa de Ponce. Si bien, en otras novelas del autor, el conflicto mayor de los personajes es encontrarse a sí mismos a través del otro y la necesidad de entender como unirse a ellos, de manera tangible e intangible, en el caso de Andrés y Alma también tienen la necesidad de ser observadores de sí mismos y de ahí partir hacia la unión con el otro. Se miran a través de los otros, y eso los valida como personas reales, no basta con se toquen entre ellos mismos, también tienen que ser “tocados” por la mirada de los extraños. Para Alma, el gato se convierte en el mejor observador de todos puesto que puede entrar en su mundo aislado y pueden mirarse a través de él. Es el testigo perfecto que necesitan para su relación amorosa. El niño que los observa en la playa es el otro testigo ideal: anónimo pero sumamente activo como espectador, gracias a que él los ve, ellos existen completamente —junto con su amor— a ese universo que está fuera del departamento. Debido al encierro al que ellos mismos se someten, llega un momento en el que necesitan salir, para saber que existe fuera de lo que ellos han creado como suyo.

En los distintos encuentros sexuales que tienen, el gato se hace presente como un elemento, o una herramienta necesaria o un repositorio de su amor y su deseo: a veces él lo acaricia y luego a ella, o el lugar donde el gato estuvo; otras veces, ella lo mira —mirarlos— mientras es acariciada, o lo acaricia y luego hace lo mismo con Andrés.


En esta historia la mirada se vuelve sumamente importante, incluso, la estructura formal de una obra de teatro vuelve al libro, al texto, un escenario en donde el lector no sólo lee sino que también ve lo que ocurre entre Andrés y Alma. Es aquí en donde aparecen esos cuadros narrativos que caracterizan la obra narrativa del autor yucateco —el ensayista y poeta Alfonso D’Aquino describe la narrativa de García Ponce como un conjunto de cuadros verbales, en el sentido de que el flujo de la narración más que girar en torno a las acciones lo hace a las descripciones de escenarios y pensamientos—. El mismo García Ponce, señala en el prólogo que la novela está compuesta por cuadros vivos; cajas vacías en las que se insertan a los personajes para que actúen y se revele, con más claridad, el voyerismo inherente a un lector se vuelve exponencial con esta forma de narrar. El erotismo en algunas escenas alcanza tal intensidad que pueden llegar a sonrojar al lector, no porque llegue a considerar que son actos inmorales, sino por la descarada contemplación —además del disfrute— de una sensualidad que primero pertenece a ellos, a la pareja, y que luego extienden al niño en la playa, el gato, el taxista o el compañero de trabajo de Alma, con quien intenta engañar a Andrés —y que al final abandona tal deseo por no tener el acompañamiento de ese otro que observe—; pero no sólo es eso, es también el reconocimiento de que uno puede buscar la validación de su existencia gracias al exhibicionismo, cualquiera que éste sea, y gracias al amor, al sexo. En otras novelas del autor, uno es partícipe de la intimidad de los personajes a través de sus pensamientos, no de sus actos, contrario a lo que sucede con Andrés y Alma. En ellos hay una introspección distinta de lo que piensan, creen y sienten: Ponce se preocupa más por hacernos ver lo que sienten físicamente, es el medio por el que conoceremos sus sentimientos internos. El narrador omnipresente de Ponce parece tener un especie de juicio frente a las acciones y pensamientos de los personajes, pero en El gato abandona toda posible opinión sobre los actos, y se convierte como tal, en un mero transmisor que nos permite ver lo que sucede con ellos, como lo puedo hacer una videocámara o unos binoculares. Andrés y Alma son como dos entidades que se mueven dentro de un cuadro verbal, y es así como ellos mismos se conciben, sobre todo Alma, que en algún momento hace hincapié en su necesidad del otro —Andrés, el gato, el niño, el lector, todo él que la observe— para poder sentirse perteneciente a la vida. Los necesita para sentirse viva.

sábado, 25 de mayo de 2013

Canción



Aura,
cuenta las estrellas del cielo
cuenta los ojos del pavo real
el número de aleteos
con que vive un colibrí...

dime,
cómo es que tu voz
detiene mi corazón
y al mismo tiempo
lo hace correr
y cuando te vas
la sensación de tu presencia
no me abandona.

Ella,
sabe lo mucho que me gusta
verte pasar por el corredor
ella sabe que no puedo
ir tras de ti

Soy,
como el gallo
atado al corral...

sólo,
poseo la imagen de tu presencia
el sonido de tu voz.

Aura,
cuántos son los granos de la arena
cuántos son los peces del mar
cuántos centímetros mide el conejo en la luna.

Ella,
sabe que del otro lado
del espejo
estás tú
detrás del espejo sólo tú.


jueves, 23 de mayo de 2013

Intermedio


Ando en medio de crisis nerviosas, no he podido leer mucho, ni escribir mucho. Ni vivir mucho. Pero sin embargo a mis pocos pero muy queridos lectores quiero contarles sobre estos libros.... les contaré después.



Ya que estamos en cuestiones poéticas, Julia me parece una de las mejores canciones de John Lennon, sus metáforas son simplemente hermosas, y crea con su voz un tema líquido que acaricia los oídos, como el rumor del oleaje que escuchaba Luis, mientras observaba a Katina. Yo escribí un cuento de una playa y un hombre que muere por amar a una mujer como Julia. Aunque la canción lleva el nombre de la madre Lennon, hay varias referencias a Yoko Ono en ella, una de ellas ocean child calls me... aparentemente el significado de Yoko es la niña del océano.

Julia, moorning moon, touch me, so I sing a son of love, Julia....
Julia sleeping sand, silent cloud, touch me... 

lunes, 13 de mayo de 2013

Mamá Gude




Me balanceó en la silla
como imagino que te balancearías

en una mecedora
en medio
del patio
al
lado del guayabo
frente a un
lavadero enlamado

Tú, eras como el pedestal
la vertebra central
la piedra de la iglesia
las raíces fuertes que rompen la banqueta

Y cuando moriste
se murió todo
la casa
el guayabo
los gatos
nuestra familia

Recuerdo el olor de la sopa
tus manos delgadas en mi cabello
el tono enérgico de tu voz
tu pequeñez
el amor que se ocultaba
en tus manos fuertes
o en tus ojos
cuando nos mirabas desde la silla

Abuela olor a guayaba
el aroma del jabón que usabas
el bálsamo de tu recuerdo.....


martes, 7 de mayo de 2013

Bookmark VIII







Pocos libros, en realidad muy pocos me han dejado con una sensación de confusión agradable. Sentir que estoy leyendo algo magnífico pero difícil de comprender. Farabeuf, de Salvador Elizondo es uno de ellos, hace una conjunción del erotismo, tortura, medicina, lo corporal y lo místico. Los narradores jóvenes deberían de leer a Elizondo antes de darse infulas de estar descubriendo un género o el hilo nuevo de la narrativa erótica.

domingo, 31 de marzo de 2013

Cine 2012-2013

Carrie
Brian de Palma
César es la persona que más me motiva a ver películas y quizás a quien más hago caso en cuanto a recomendaciones, aunque él no diga que no es así. Pasa que me gusta la manera en que practica su cinefilia, de una manera muy natural y poco pretenciosa. Él fue el que sugirió que viéramos la película, y como ese día estaba de humor para el cine, accedí. La escena con que abre Carrie, me parece una de las mejores aperturas de una película. Nos presenta un cuerpo femenino, desnudo, puro, virginal. Quizás para hacer contraparte que tendrá ese mismo cuerpo, al final de la película cuando está cubierto de sangre. Carrie es la clásica desadaptada que tiene a una mamá fanática de la religión, todos se burlan de ella, y a pesar de que es linda, todos la hacen sentir como el peor bicho. Y la Carrie resulta tener poderes telequinéticos. Me recordó todo el asunto del Poltergeist, porque incluso, algunos, más que considerarlo un evento paranormal se decía que eran fuerzas mentales liberadas por adolescentes con problemas. Es la tercera película que veo de un libro adaptado de King, y me pareció buena, aunque mi favorita es The Shining... aún no he leído ninguno de los libros, y no creo que sea pronto porque King se cotiza mucho y por eso precio, prefiero comprar otras cosas. Toda esa sangre, esa locura de Carrie, y entonces recuerdas a todas esas personas que te trataron con la punta del pie y  te dan ganas de también quemar todo con los ojos. Aunque la escenita del casi final, donde Carrie saca la mano de la tierra, me dio un poquitín de risa y rompió el humor general que llevaba la película. Soy muy tonta para ver películas de terror.

Violeta se fue a los cielos
Andrés Wood
Está película es muy bonita, no podría describirla de otra forma.Conozco muy poco de Violeta Parra, y sólo me gusta un par de canciones, pero esta la vi en uno de esos sábados que no se tiene mucho que hacer. La película tiene una fotografía muy bien lograda, incluso en algún momento tiende a crear imágenes muy poéticas. Si la Violeta de carne hueso es la de la película fue entonces una mujer que vivió el arte con plenitud, con mucho amor, con naturalidad. Pero es de esas otras artistas que no resistió y se suicidó dejando a sus hijos, a todo atrás. Hay una escena en donde una niña esta comiendo unos frutos rojos, y todo su rostro está sucio. Los pies en la tierra. Me gustó mucho, me recordó a mi infancia.

The shining
Stanley Kubrick
La película la tenía en casa porque me la había prestado César, pero como otras tantas, las había postergado. Un día en su casa la estaban pasando en la tele y me obligó a verla, bueno, no me obligó porque en el cine de plano eso no funciona conmigo, pero sí aprovechamos para verla. Es gracioso, porque con The Shining el referente que yo tenía era la del episodio de La casita del horror que le dedicó los Simpson, entonces comparaba escenas de la película con la del programa. Pero ya luego la vi viendo con más seriedad. El negro telépata es un personaje que me causo mucha curiosidad, porque a pesar de ser uno de los "buenos" a mí nunca me dio mucha confianza. Había algo raro en él. Vaya, lo del escritor que se desquicia, es muy buen tema. Es curioso, de lo poco que sé, King tiene dos novelas en los que los escritores se meten en probelmas: en Misery, Paul Sheldon es secuestrado por una fanática loca, y acá Jack Torrance libera sus "demonios" a causa del aislamiento del hotel. Las escenas del hotel son escalofriantes, esas gemelas sobre todo. Y lo de Redrum, primero me dio miedo, y luego un poco de risa, por la vocecita del niñito. Recuerdo que hubo algo que no me gustó del final, de la escena final, creo que un cambio de escenas  que me pareció inconexo o rápido, pero como la vi hace unos meses ya no recuerdo bien qué fue. Sólo espero que mi destino de escritor no sea el de Sheldon o el de Torrance.

The Hobbit
Peter Jackson
Esta la fuimos a ver al cine, con palomitas y toda la parafernalia. Para mí, estuvo bien y nada más. Siento que faltó algo, quizás el Bilbo del cine no tiene el misma carisma que Frodo, no sé. Veremos la segunda, que aunque en realidad es un solo libro se decidieron por hacer una trilogía. $$$

Across the universe
Julie Taymor
La película es floja, mucho. Me parece una melcoche sesentero cursi y facilón: Janis, Hendrix, Leary, la guerra de Vietnam y personajes con nombres de las canciones de los bitles puestos todo un poco a fuerzas. Visualmente es bastante regular, y musicalmente tiene buenos covers pero otros no tanto (odié a Bono cantando I'm the walrus). Así que es totalmente desechable. ¡Next!

The Royal Tenenbaums
Wes Anderson
Es quizás la película más "truculenta" de Anderson. Su trabajo visual sigue siendo impecable, sumamente detallista y bien cuidado. Creo, que junto con Moonrise Kingdom, me parece que tiene los personajes mejor resueltos (no tanto la historia, al final la sentí un tanto floja). Cada uno de ellos, a partir de sus excentricidades, que no son más que escudos para lo que realmente ocultan logran conectarse con el espectador. Cuando mencionaba lo truculento de la trama es por los temas que toca: drogadicción, incesto, muerte, abandono paternal y depresión. Pero lo atractivo de Anderson es que logra evocar todas estos momento y emociones sin tener que caer en lo fácil: en lo sórdido extremo o lo oscuro efectista. Todo lo construye a través de una bella imagen del dolor. 

The Belle Jour
Luis Buñuel

La última película del año fue excelente. Yo no sé ahora mucho que decir, pues con las películas me pasa que pronto se me olvida lo que pasa en ellas, aún cuando me hayan gustado mucho, y contrario con los libros, me cuesta mucho darles una segunda vuelta. Ahora, que trato de pensar que puedo escribir, siento que el estilo visual y un poco los juegos narrativos son un tanto parecidos a los de Godard en Weekend. Creo, que sobre todo en el juego de la real y lo surreal que aparecen el el personaje de Belle, y que me recuerda también a la protagonista de Rosemary's Baby, al final, creo que todas ellas corresponden de cierta forma a un estética de esos años. Severine, que parece tener la vida, y sobre todo, el hombre que toda mujer desearía (exitoso, atractivo, pulcro, gentil) se ve insatisfecha por tal. Para ella no funciona el prototipo pre-fabricado por la sociedad. Tanto que no logra sentir deseo por él como luego lo hará por el decadente delincuente que conoce en el prostíbulo. Porque Severine, termina en una casa de citas, lugar, en donde con extraños logra abrirse un poco, al menos en los momentos que se encuentra ahí, de una serie de opresiones y traumas que la han acompañado desde niña. Pareciera, que Severine se decidirá por seguir este camino, abandonando toda comodidad. O al menos es lo que yo creí, pero no. Un terrible accidente vuelve a poner todo, aparentemente... en su lugar. 



2013

No
Pablo Larraín
No cuenta la historia de un publicista chileno que es contratado para crear una campaña publicitaria a favor del grupo del No, en el plebiscito que se levantaba en contra de la dictadura de Pinochet. Lo que me gusta de la película es que no es una construcción romántica de la izquierda en la que son los héroes o los buenos de la historia. El mismo Rene, protagonista de la película es un desencantado de la política que logra tener la suficiente visión objetiva para crear una campaña publicitaria que fuera efectiva para el movimiento. Mientras que sus patrones querían rasgarse las vestiduras con todos los problemas causados por la dictadura de Pinochet, Rene les da la vuelta, buscando proyectar un sentimiento de optimismo frente a todo el dolor causado, cierto, sí, han pasado cosas terribles, pero recordando y lamentando esas cosas terribles es como se cambiaría a un país, es así como se lograra que la gente se convenza de que ese cambio era el necesario. Pues no, lo que la sociedad necesitaba era un aliciente iluminador que lograra hacerles ver, que en sus manos estaba el cambio. Y así fue. Al principio me costó un tanto ponerle atención a la película, pero creo que sobre todo se debía a lo difícil que es seguir el hilo de una conversación entre chilenos. Muy buena película, además, tan cercana a lo que nosotros habíamos vivido con las elecciones del 2012 y sus lamentables resultados.

Post Tenebras Lux
Carlos Reygadas
Señores, una película pretenciosa hasta más no poder. Ni siquiera puedo decir que no me gusto. Ni uno ni lo otro. Podría compararla en su nivel de pretensión con Revolver, una de las grandes decepciones en mi vida cinéfila. Aunque, bueno, no es tan aburrida como Revolver. La fotografía, sí, muy buena. Propuestas interesante, sí, las tiene, pero creo que abusa de su juego experimental para entregar algo que no tiene ni pies ni cabeza. Los intelectuales seguro que se regodearan de su complejidad o de su profundidad, aunque yo la veo medianamente compleja o profunda. Lo que sí me gusta es la presencia constante de la naturaleza, y esta caracterización un tanto romántica, en cuanto a su relación con los hombres. Me gusta eso porque me recuerda por momentos a un cuento de Quiroga, quien sabía como contar una buena historia, profunda, y sin pretensiones falsas. Para mí es una película regular, o al menos no tan fallida como Revolver.

Django Unchained
Quentin Tarantino
Tarantino es bueno para escribir películas sobre la veganza, ese es su gran tema. Y está bien, me parece que hasta ahora lo abordado bastante bien, y esperemos que siga así y no llegue al punto de cansar a sus espectadores. En mi caso, tengo más gusto por las primeras películas de Quentin, pero sí, disfrute mucho Django. Algo que nunca falla en una película Tarantinesca es la música, es más, la película abre con una escena musical que realmente logra meterte en toda la atmósfera de la película. Una de las grandes cualidades de Tarantino, es su capacidad como cineasta y como escritor. Estas escenas largas en las que los personajes sólo hablan, pero no aburren son una muestra de eso, y aunque en está película hay una escena así, en la que Calvin, Shultz y Django son protagonistas, no la sentí con tanto peso como en otras grandes escenas. Recuerda, si un poco, a la tensa conversación de Inglorius Basterds en la taberna, pero aún así, aún así, siento que algo le faltó. Quizá, sólo quizá ¿es que Tarantino está perdiendo el toque? no lo sé. A pesar de todo es una muy buena película, y tiene esto que me gusta mucho de Tarantino: el tomar temas conflictivos sin volverlos panfletarios y sin quitarle la parte de diversión que todo buen cine debe tener. En este caso, la esclavitud de los negros en Estados Unidos. No tiene miramiento para mostrar la crueldad y las terribles condiciones en las que vivía, pero tampoco posee un argumento excesivamente protector de lo negro. Es tal cual es, y ya. Digamos que lo bueno de Tarantino es que hay muy buenos diálogos, persobajes no "maquillados", violencia, acción, abordaje de temas complejos y mucha diversión.
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